Sin categoría

19 millones de adolescentes viven violencia antes de los 20: ¿qué están haciendo las juventudes para prevenirla?

violencia adolescentes

Cada año, millones de adolescentes viven historias que nunca debieron atravesar. La Organización Mundial de la Salud advierte que casi el 24% de adolescentes —alrededor de 19 millones— ha sufrido violencia por parte de su pareja antes de cumplir los 20 años. Esta cifra, que parece increíble por lo alta, para Luis Cupichamba, coordinador provincial de Agendas Juveniles de Imbabura, es un dato que revela algo profundo: “La violencia no aparece de repente; la construimos como sociedad desde la infancia”.

Roles rígidos, estereotipos repetidos en casa, en la escuela y en los medios, chistes normalizados y dinámicas de poder aceptadas como “lo normal” se convierten en el terreno fértil donde crecen las relaciones desiguales. Cuando llega la adolescencia —ese momento en que se forman las primeras relaciones afectivas—, estos patrones ya están instalados y empiezan a hacerse visibles en forma de control, celos, manipulación o acoso.

“Lo que vemos entre jóvenes y adolescentes no es un problema aislado: es una consecuencia directa de cómo nos educamos desde niños y niñas”, afirma Luis.

¿Dónde están los espacios inseguros? Los jóvenes lo tienen claro

En 2021, y luego en su actualización 2024, la Agenda Juvenil de Imbabura recogió las voces de decenas de jóvenes que identificaron los espacios donde se sienten más vulnerables. La lista sorprendió por su amplitud:

  • Espacios públicos, como parques o calles sin iluminación ni vigilancia.
  • Centros educativos, tanto secundarios como universitarios, donde el acoso entre pares, docentes o personal administrativo continúa siendo un problema.
  • El hogar, un espacio que debería ser el más seguro, pero donde se concentra una gran parte de la violencia sexual y psicológica.
  • El trabajo, especialmente para mujeres jóvenes que inician su vida laboral y se enfrentan al acoso, la violencia simbólica o incluso la discriminación política.

“No hablamos solo de inseguridad general; las mujeres son desproporcionadamente más vulnerables en casi todos estos entornos”, explica Cupichamba.

Una agenda construida desde las juventudes

Ante esta realidad, la Agenda Juvenil no es solo un documento: es una hoja de ruta construida colectivamente. Sus ejes abordan salud, educación, medios de vida, participación juvenil y hasta medioambiente, pero todos atravesados por un enfoque clave: género y diversidades.

Este enfoque transversal permite diseñar acciones específicas según las necesidades particulares de chicos y chicas. “La problemática no es igual para todos. Las brechas existen, y si la intervención no reconoce esas diferencias, no funciona”, destaca Luis.

La agenda incluye propuestas de promoción de derechos, prevención de violencias —incluida la sexual— y fortalecimiento de la salud integral y mental, siempre desde una mirada diferenciada.

Los retos: construir respeto, derribar la naturalización y empezar por las infancias

Para Luis, el mayor desafío es desmontar la normalización de la violencia. Asegura que muchos jóvenes no identifican comportamientos dañinos porque crecieron viéndolos como parte del día a día. “El respeto debe convertirse en la base de toda relación, y para eso necesitamos empezar desde la infancia”, sostiene.

Entre los retos más urgentes que enfrentan las juventudes —y especialmente las jóvenes— están:

  • Crear relaciones basadas en la igualdad, donde el control no se confunda con amor.
  • Identificar y cuestionar la violencia psicológica, una de las más invisibles.
  • Transformar entornos educativos, que siguen replicando jerarquías y prácticas violentas.
  • Combatir el acoso en todos los espacios, incluidos los laborales.

La cooperación con organizaciones como la cooperación alemana ha permitido implementar campañas dirigidas a adolescentes, niños y niñas, porque —como señala Cupichamba— “allí es donde realmente podemos cambiar la historia”.

Juventudes que inspiran

Las juventudes de Imbabura no solo están identificando los problemas; están proponiendo soluciones, levantando la voz y diseñando herramientas para transformar sus realidades. Su trabajo demuestra que prevenir la violencia de género no es una tarea solo de expertos o instituciones: es un esfuerzo colectivo que empieza por reconocer, escuchar y actuar.

Porque, como dice Luis, “cuando los y las jóvenes reflexionan, se organizan y proponen, empiezan a transformar no solo su entorno, sino también lo que entendemos como sociedad”.

Compártelo

Post relacionados

Carchi: Transporte y agricultura exigen derogatoria de...
La provincia del Carchi registra intensas movilizaciones este lunes 2...
Ver más
Detienen a hombres que amedrentaron con cuchillo a pasajeros de un bus en QuitoDetienen a hombres que amedrentaron con cuchillo a pasajeros de un bus en Quito
Detienen a hombres que amedrentaron con cuchillo...
Dos sospechosos que amedrentaban con un cuchillo al conductor y...
Ver más
Ecuador desiste de arbitraje contra Sinohydro y...
El Directorio de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) autorizó...
Ver más

Te puede interesar

Sin categoría

E.U. Leaders Consider Faster Vaccine Rollouts

To understand the new politics stance and other pro nationals of recent times, we should look to Silicon Valley and
Sin categoría

Pfizer’s Vaccine Appears to Reduce Coronavirus Transmission

Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn The Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn region is a magnificent area with high mountain ranges, glaciers and is actually the most glaciated part