El Gobierno Nacional confirmó la ruptura del diálogo con Colombia, en medio de crecientes tensiones comerciales derivadas de la prohibición al ingreso terrestre de varios productos nacionales. La medida marca un nuevo punto de fricción en la relación entre ambos países y anticipa un escenario de mayor confrontación económica.
“No hay diálogo en este momento, se ha cortado el diálogo con Colombia. Y por eso la medida tomada. Pero más allá de que se ha cortado el diálogo, no hemos recibido una respuesta favorable por parte de Colombia (…) hay un grupo de productos ecuatorianos que tienen prohibida el ingreso a Colombia por vía terrestre. Y esto nos ha afectado de manera muy importante”, dijo en una entrevista con el canal Ecuavisa, el ministro de Producción, Luis Alberto Jaramillo.
El funcionario señaló que la decisión de elevar los aranceles a productos colombianos del 30% al 50% responde a la prohibición impuesta por el país vecino al ingreso terrestre de cerca de 30 productos alimenticios ecuatorianos, entre ellos arroz, banano, aguacate, papa y mariscos.
Según explicó, la decisión colombiana se adoptó sin una coordinación previa, lo que provocó afectaciones inmediatas en la cadena exportadora nacional.
Ruptura unilateral del diálogo bilateral
Jaramillo afirmó que el proceso de comunicación entre ambos países se interrumpió sin que existiera una respuesta favorable por parte del Gobierno colombiano.
Indicó que la restricción al ingreso de productos ecuatorianos impactó de forma significativa al sector exportador, al impedir que mercancías pudieran cruzar la frontera.
Ante este escenario, Ecuador respondió con el incremento arancelario, una medida que, según el funcionario, está vinculada directamente a consideraciones de seguridad en la zona limítrofe.
Aranceles ligados al control fronterizo
El ministro sostuvo que la permanencia del nuevo arancel dependerá de la voluntad política de Colombia para fortalecer el control en la frontera común y enfrentar la presencia de grupos armados. “Esta medida fue tomada por seguridad. No puede existir comercio sostenido sin control fronterizo”, enfatizó.
Añadió que aproximadamente un tercio de las exportaciones ecuatorianas hacia Colombia ya se ven afectadas por las restricciones vigentes, con pérdidas mensuales estimadas entre seis y siete millones de dólares.
El titular de Producción reconoció que la tensión comercial tendrá efectos en el intercambio bilateral, aunque sostuvo que podría abrir oportunidades para fortalecer la producción local y reducir el déficit comercial en el mediano plazo.
En cuanto a las importaciones provenientes de Colombia, señaló que si bien el país vecino representa una ventaja logística, no siempre ofrece las mejores condiciones de precio, lo que podría incentivar la diversificación de proveedores.
Hasta el momento, Colombia no ha reaccionado oficialmente al incremento arancelario, aunque activó dos demandas ante la Comunidad Andina de Naciones (CAN).




