Las devastadoras inundaciones que azotaron el centro de Texas dejaron un saldo de al menos 59 muertos, incluidos 15 niños, informaron este sábado las autoridades estatales. Mientras tanto, 27 niñas continúan desaparecidas tras ser arrastradas por la crecida del río Guadalupe en un campamento cristiano de verano en la localidad de Hunt.
El condado de Kerr fue el más golpeado por las lluvias torrenciales, con 43 víctimas fatales, seguido por el condado de Travis, que reportó cuatro muertos. Las autoridades también confirmaron dos fallecidos en el condado de Burnet y uno en Tom Green, según un recuento basado en cifras oficiales.
Las inundaciones comenzaron la tarde del viernes, 4 de julio. El río Guadalupe se desbordó más de ocho metros en apenas 45 minutos, provocando una emergencia sin precedentes. Durante la noche, cayeron más de 300 milímetros de lluvia, un tercio del promedio anual para la región.
En el Camp Mystic, un campamento cristiano que alojaba a unas 750 niñas, las autoridades confirmaron que 27 menores siguen desaparecidas. Equipos de rescate terrestres, aéreos y acuáticos, incluyendo 500 rescatistas y 14 helicópteros, continúan con la búsqueda intensiva a lo largo del cauce del río.
“Seguiremos buscando hasta que encontremos a todos los desaparecidos”, aseguró Nim Kidd, jefe del Departamento de Gestión de Emergencias de Texas.
Declaratoria de estado de desastre
El gobernador Greg Abbott declaró el estado de desastre en las zonas afectadas y solicitó ayuda federal al presidente Donald Trump. En redes sociales, señaló que “Texas hará todo lo posible para asegurar que se encuentre a todas las personas desaparecidas”.
El paisaje tras el desastre es desolador: vehículos volcados, árboles arrancados y cabañas cubiertas de barro, con ventanas rotas y pertenencias dispersas.
Fuente: DW, AFP, EFE, AP




