Por: Héctor Calderón
El Gobierno Nacional y la Asamblea Nacional cumplen 100 días en el poder, tiempo que se suma a los 548 días que ya tuvo Daniel Noboa en el periodo de transición. ¿Ha tenido el país algún cambio? Claramente no, pues así lo demuestra el incremento de muertes violentas, de desempleo, de deserción escolar; así como el desabastecimiento de medicinas en hospitales, el deterioro de la infraestructura pública y sus servicios.
En este tiempo Noboa se ha dedicado a mantener la confrontación, la sociedad dividida, pues se dio cuenta que esa es la única forma de ocultar su incapacidad y negligencia. El actual Gobierno tiene como estrategia la polarización. El Nuevo Ecuador, la Nueva Asamblea son slogans que buscan dividir, no unir. Ya la pelea no es solo con el correísmo, Noboa se abre frentes con autoridades locales, medios de comunicación, jueces de la Corte Constitucional y más actores de la política ecuatoriana que sirven como distractor para los problemas que, realmente, requieren la atención de todos.
En estos 100 días, el Gobierno ha tenido en la Asamblea Nacional a su principal brazo ejecutor. En el Legislativo se ha bloqueado todo intento de fiscalización y se ha priorizado la aprobación de leyes sin importar plazos, procedimientos y normativa. Leyes como las de Solidaridad Nacional, Fortalecimiento de Áreas Protegidas, Integridad Pública y de Inteligencia han pasado sin ningún análisis ni aporte riguroso, lo que ha provocado que su aplicación se estanque debido al control constitucional. Las mencionadas leyes han sido promocionadas como soluciones milagrosas para la crisis que vive el país, llegando al extremo de decir que, gracias a su aprobación, por ejemplo, se logró la captura de alias Fito.
La realidad es que ni las leyes, ni la propaganda, ni la confrontación, ni los slogans bonitos han logrado mejorar la situación del Ecuador. A diario estamos inundados de noticias sobre asesinatos, secuestros, robos; estamos plagados de reclamos desesperados por la ineficiencia en el sistema de salud, con pacientes que claman por su vida y personal médico impotente ante la falta de insumos y el deterioro de la infraestructura.
En el Nuevo Ecuador no hay medicinas, no hay empleo, no hay seguridad. Se cumplen 100 días del gobierno de Daniel Noboa, con un porcentaje de aceptación a la baja y, con la premura de acelerar el proceso de convocatoria a su consulta popular, antes de que el descontento popular se incremente.
100 días de un Gobierno con envoltura bonita, pero con contenido vacío, negligente, improvisado e indiferente con lo que viven a diario los ecuatorianos.
La opinión de Héctor Calderón




