Adolfo Macías Villamar, conocido como alias “Fito”, pasó los últimos 18 meses oculto bajo tierra. No de forma figurativa, sino literal: un búnker camuflado en una casa de lujo en Manta albergó al líder de Los Choneros hasta que militares lo hallaron el 25 de junio de 2025. La operación duró diez horas y marcó el final de una de las búsquedas más intensas de los últimos años en Ecuador.
Macías, de 44 años, escapó de la cárcel La Roca en enero de 2024 mientras cumplía una condena de 34 años por narcotráfico. Esa no fue su primera fuga: en 2013 también logró evadir a las autoridades, pero volvió tras las rejas tres meses después.
Desde joven, Fito formó parte de Los Choneros, banda que nació en Chone y se expandió con rapidez en Manabí. A los 20 ya enfrentaba procesos por robo. Más tarde, acumuló causas por narcotráfico, asesinato y delincuencia organizada.
Mientras el gobierno celebra la captura, el proceso de extradición ya toma forma. Estados Unidos lo acusa de conspirar para enviar cocaína, traficar armas de fuego y adquirirlas mediante testaferros. La justicia norteamericana emitió una orden de detención y ahora espera la respuesta formal del Ecuador.
El trámite empieza con una solicitud oficial que debe llegar a la Cancillería. Luego, la Corte Nacional de Justicia evaluará el caso. Su presidente deberá llamar a una audiencia en la que “Fito” dirá si acepta o no el traslado. Si se opone, la Fiscalía expondrá los motivos de la solicitud y su defensa podrá rebatirlos.
Ecuador legalizó la extradición de ciudadanos en 2024 tras una consulta popular. Sin embargo, aún falta una ley que regule el proceso, lo que podría abrir espacios de disputa legal. Macías, por ejemplo, podría argumentar que debe terminar sus condenas en el país antes de salir.
Mientras tanto, la presión pública crece. El presidente Daniel Noboa aseguró que el Ejecutivo ya cumplió su parte y que ahora el siguiente paso depende de la justicia estadounidense.




