Este jueves 10 de julio, el Comité de Operaciones de Emergencia Metropolitano (COE-M) presidido por el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, declaró el estado de emergencia en las parroquias La Argelia, Quitumbe, Turubamba, Guamaní, Chillogallo y Chillogalllo, con base en la Ley Orgánica de Gestión de Riesgos. Además, recomendó declarar en emergencia institucional a Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) para acelerar la respuesta operativa.
La decisión responde a la alerta que se registró por movimiento de tierra en el sector del Antisana que rompió una tubería clave del sistema de agua potable y dejó sin servicio a seis parroquias del sur de Quito. El incidente, causado por la saturación del suelo tras intensas lluvias, activó de inmediato la respuesta de la Epmaps, que desplegó maquinaria, personal técnico y operativo en la zona afectada.
Según informó el Cabildo, más de 70 trabajadores trabajan sin descanso en un área de difícil acceso, a 10 kilómetros del embalse La Mica. Las labores se centran en remover al menos el 30 % de los 600 mil metros cúbicos de tierra acumulados por el deslave, lo que equivale a unas 18 mil volquetas de escombros, en condiciones extremas de humedad y pendiente.
La resolución permite ejecutar de inmediato el plan de abastecimiento alternativo, que prioriza la dotación de agua potable en hospitales, centros de salud, mercados, estaciones de transporte público y zonas densamente pobladas.
¿Cómo se garantiza el suministro de agua?
Mientras avanzan las obras de emergencia, el Municipio de Quito garantiza el suministro de agua a través de:
- 17 tanqueros de 10 m³ de EPMAPS
- 1 tanquero del Cuerpo de Bomberos de 40 m³
- 5 tanques flexibles (bladers) de 25 m³ cada uno, ubicados en sectores críticos
La distribución se realiza con apoyo de las Administraciones Zonales Eloy Alfaro y Quitumbe, junto a comités barriales y líderes comunitarios.
Condiciones climáticas agravaron la emergencia
Hasta julio de 2025, en el Antisana se ha registrado el 91 % de la lluvia prevista para todo el año. Las precipitaciones continuas saturaron el suelo y desencadenaron el deslizamiento de tierra que comprometió la infraestructura hídrica.
El Municipio de Quito expresó su solidaridad con la ciudadanía afectada y exhortó al uso racional del agua, priorizando el consumo humano y la higiene básica.




