Según el último informe oficial de la petrolera estatal Petroecuador, la empresa produjo apenas 39.133 barriles diarios el sábado 12 de julio, un descenso del 89 % frente a los 369.598 barriles que generaba el 1 de julio, cuando comenzaron los problemas en el transporte de crudo.
El colapso productivo se debe a la suspensión del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), interrumpidos desde el 1 de julio por el avance de la erosión regresiva del río Coca y las fuertes lluvias en la provincia del Napo. Debido a las dificultades para transportar el crudo y con los tanques de almacenamiento al límite, Petroecuador tuvo que apagar algunos de sus principales campos petroleros en la Amazonía.
Entre los bloques que continúan operativos figuran EDEN-APAIKA-ITT y Shushufindi, mientras que bloques clave como Sacha y Cuyabeno (Bloque 58) permanecen apagados. Esta situación obligó al país a suspender sus exportaciones de petróleo, que dependen en gran medida de la producción estatal.
La gravedad del problema se acentúa porque Petroecuador concentra cerca del 80 % de la producción petrolera nacional, lo que implica una pérdida significativa para las finanzas públicas. Aunque la producción de compañías privadas también se ha visto afectada, el informe actualizado al 12 de julio aún no detalla el impacto completo en ese sector.
La situación del OCP
El OCP reanudó sus operaciones el 8 de julio, una semana después de su paralización. Sin embargo, un nuevo deslizamiento de montaña obligó a detener nuevamente el bombeo después de solo ocho horas.
Mientras que, el SOTE, operado por Petroecuador, tampoco ha logrado reiniciar el bombeo. Los técnicos continúan evaluando los riesgos geológicos que presenta el sector del río Loco, donde la erosión regresiva amenaza la infraestructura.




