La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, advirtió que las pérdidas económicas derivadas de la crisis operativa que golpea al sector petrolero en el país, podrían oscilar entre 400 y 500 millones de dólares, solo en el mes de julio.
En entrevista para Radio Centro, la titular de Finanzas señaló que el Gobierno trabaja con el Ministerio de Energía y Minas en un plan de inversión tecnológica que permita recuperar la producción en el corto plazo. “Esperamos que el repunte en la actividad petrolera ayude a contrarrestar el impacto económico”, afirmó Moya.
El colapso de los principales oleoductos del país ha sido un factor determinante. El Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) están fuera de servicio desde inicios de mes, a raíz de la erosión regresiva del río Coca, en la provincia de Napo. Esta emergencia obligó al cierre de múltiples pozos y provocó una drástica caída de la producción, que pasó de 464 mil a apenas 34 mil barriles diarios.
La portavoz del Ejecutivo, Carolina Jaramillo, explicó que la reanudación del bombeo depende de las condiciones climáticas y estimó que el OCP podría reactivarse este 23 de julio, mientras que el SOTE lo haría el 26.
El intento de restablecer operaciones el pasado 17 de julio fracasó, lo que obligó a ajustar los cronogramas oficiales. Jaramillo aclaró que no todos los pozos se encuentran apagados y que la Refinería de Esmeraldas, la más importante del país, permanece inactiva desde hace un mes a la espera de la reactivación de los oleoductos.
Las obras para implementar variantes provisionales en los ductos avanzan con lentitud debido a complicaciones técnicas y condiciones geográficas adversas. La reparación del SOTE demandará al menos dos millones de dólares, según fuentes gubernamentales.




