Una nueva ola de homicidios sacudió a Guayaquil este miércoles, 30 de julio, con un saldo de ocho personas asesinadas en distintos puntos de la ciudad en menos de 14 horas. Los crímenes se registraron en sectores del norte, sur y suroeste del puerto principal, en una jornada marcada por la violencia armada y la impunidad.
Entre las víctimas se encuentran un adolescente de 16 años, un conductor de tricimoto y varios individuos con antecedentes judiciales, según información proporcionada por la Policía Nacional.
De acuerdo con un reporte del canal Ecuavsia, el primer asesinato ocurrió en el suroeste, cerca de las 17:00, cuando dos jóvenes que se desplazaban en motocicleta fueron atacados por sicarios en las calles 38 y la E. El menor falleció en el sitio tras recibir once impactos de bala, mientras que su primo logró escapar. Según el subcomandante del distrito Portete, coronel Andrés Medina, los atacantes se movilizaban en dos motocicletas.
Horas antes, también en el suroeste, otro crimen se reportó en el sector de Cisne 2. Un hombre de 26 años fue ejecutado con varios disparos en la cabeza mientras conducía una tricimoto. La víctima tenía antecedentes investigativos por delitos relacionados con drogas en 2024.
Más tarde, en el sector de Guasmo Norte, al sur de la ciudad, tres personas que conversaban en una esquina fueron atacadas por sicarios que llegaron en motos y vehículos. Uno de ellos murió mientras recibía atención médica. En la escena del crimen se hallaron al menos 20 casquillos percutidos.
Ya en la noche, alrededor de las 22:00, dos hombres fueron acribillados en la cooperativa Paquisha, parroquia Pascuales. Vecinos del sector reportaron haber escuchado una ráfaga de disparos. Los cuerpos quedaron tendidos cerca de una vivienda, y aunque las víctimas eran conocidas en la zona, no residían allí. Se recuperaron al menos 15 restos de proyectiles, pero no se han identificado a los responsables.
Otro hecho violento se registró por la mañana en Mapasingue Este, al norte de Guayaquil. Un hombre de 38 años fue asesinado mientras regresaba a su vivienda. De acuerdo con el jefe policial del distrito Florida, Geovanny Argüello, el ataque fue perpetrado por sicarios que viajaban en un taxi. El vehículo fue abandonado poco después, y los atacantes huyeron a pie. La víctima tenía antecedentes por robo y porte ilegal de armas. En el lugar del crimen, Criminalística levantó 25 indicios balísticos.
En todos los casos, la Policía desplegó operativos de búsqueda sin que, hasta el cierre de esta nota, se hayan producido detenciones. Varios de los sectores afectados carecen de videovigilancia y los testigos han preferido no declarar por temor a represalias.
Guayaquil, que atraviesa una grave crisis de seguridad desde inicios de 2024, sigue acumulando cifras alarmantes en homicidios y extorsiones, pese al estado de conflicto interno declarado por el gobierno. Las autoridades mantienen su base operativa en la ciudad ante la persistente escalada del crimen organizado.




