Las Fuerzas Armadas destruyeron nueve campamentos utilizados presuntamente para actividades de minería ilegal en los cantones San Lorenzo y Eloy Alfaro, en la provincia de Esmeraldas. Durante los operativos también inutilizaron maquinaria pesada, equipos de extracción y decomisaron un arma de fabricación artesanal.
La Armada del Ecuador informó este sábado 25 de julio que las intervenciones forman parte de las operaciones permanentes para combatir esta actividad ilícita en la provincia fronteriza.
Seis campamentos fueron ubicados en San Lorenzo
En una de las operaciones, ejecutada en el cantón San Lorenzo, limítrofe con el departamento colombiano de Nariño, los militares localizaron y destruyeron seis campamentos.
En el lugar inutilizaron:
- Diez retroexcavadoras.
- Tres motobombas.
- Un generador eléctrico.
Además, decomisaron una escopeta de fabricación artesanal.
Otros tres campamentos fueron destruidos en Eloy Alfaro
En un segundo operativo, desarrollado en el cantón Eloy Alfaro, los uniformados destruyeron otros tres campamentos utilizados presuntamente para la extracción ilegal de minerales.
En ese sitio fueron inutilizados:
- Cinco retroexcavadoras.
- Dos motobombas.
- Un generador eléctrico.
- Una máquina clasificadora.
Operativos buscan debilitar estructuras ilegales
La Armada señaló que estas acciones buscan afectar las capacidades operativas y logísticas de las organizaciones dedicadas a la minería ilegal y fortalecer la seguridad en Esmeraldas.
Durante el último año, el Gobierno intensificó los operativos contra esta actividad, especialmente después del asesinato de 11 militares en mayo de 2025 durante una emboscada en la Amazonía, mientras ejecutaban una operación contra grupos vinculados a la extracción ilegal de minerales.
Las autoridades atribuyeron ese ataque a los Comandos de la Frontera, una disidencia de las extintas FARC, a la que también relacionan con la organización criminal Los Lobos.
Un negocio impulsado por el alto precio del oro
Según las autoridades, organizaciones criminales han expandido la minería ilegal hacia zonas protegidas del país, atraídas por el incremento del precio internacional del oro.
Además de financiar actividades delictivas, esta práctica genera un fuerte impacto ambiental por la deforestación de bosques y la contaminación de ríos con metales pesados, como el mercurio.




