La Policía recuperó los cuerpos de cuatro familiares secuestrados en Naranjal. Los agentes hallaron los restos sepultados en dos fosas clandestinas.
Un grupo armado secuestró a cuatro integrantes de la familia Tigre en el sector Siete Cascadas, Naranjal, la madrugada del 3 de agosto de 2026.
Seis días después del rapto, los agentes policiales hallaron sus cuerpos sin vida sepultados en una finca de la localidad.
Las víctimas corresponden a Miguel Ángel Tigre, su hija Joselyn, Walter Ramírez y su esposa, Mercedes Tacuri.
Violenta incursión armada
Al menos 14 hombres vestidos con prendas similares a uniformes policiales y militares irrumpieron en dos viviendas cerca de las 01:30.
Los agresores golpearon a Miguel Ángel Tigre y a su hija Joselyn antes de obligarlos a subir al vehículo de la joven.
Posteriormente, los armados ingresaron al inmueble colindante para raptar a Walter Ramírez y a su cónyuge, Mercedes Tacuri.
Hallazgos e indicios en la finca
La captura de un primer sospechoso guió a los investigadores hacia el sitio donde ocultaron los cuerpos.
El 9 de agosto, los agentes desenterraron los cuatro cadáveres distribuidos en dos excavaciones dentro del predio.
Los informes policiales confirman que los dos hombres estaban amarrados, degollados y registraban severas heridas con armas cortopunzantes.
Los peritajes preliminares señalan que los criminales habrían sepultado a las dos mujeres con vida, provocando su muerte por asfixia.
Litigio de tierras y proceso judicial
Uno de los procesados confesó su participación durante la audiencia de formulación de cargos en el caso.
El detenido señaló que alias ‘Lito’, cabecilla de una banda criminal, ordenó el secuestro debido a un disputado litigio de tierras.
Tres sospechosos permanecen recluidos en la Penitenciaría del Litoral durante la instrucción fiscal de 30 días fijada por secuestro extorsivo.
La Fiscalía anticipó una pronta reformulación de cargos mientras los familiares retiraban los restos de la morgue.
Alerta nacional por fosas comunes
El caso de Naranjal evidencia el preocupante hallazgo de al menos 22 fosas comunes en Ecuador entre 2023 y 2026.
Las autoridades registran estos enterramientos clandestinos en Guayas, Manabí, El Oro, Esmeraldas, Azuay y Cañar.
La Policía vincula estas ejecuciones con disputas entre Los Lobos, Los Choneros y Los Tiguerones, además de conflictos personales.
Antes de Naranjal, los agentes hallaron ocho cadáveres decapitados dentro de cuatro fosas en una mina de Pucará, Azuay.




