Testimonios de operarios revelan multas de hasta USD 300, jornadas abusivas y chantaje telefónico dirigido por un ciudadano extranjero.
Nuevos detalles del caso del call center desarticulado en el norte de Quito exponen el esquema de explotación laboral y extorsión que operaba en sus instalaciones.
Tras la intervención policial del 21 de agosto de 2026, la Fiscalía receptó 26 testimonios de empleados que detallaron la estructura de cobros, presiones y sanciones.
Los trabajadores recibían el salario básico de USD 470 por jornadas de 08:00 a 18:00, seis días por semana, pero enfrentaban multas arbitrarias.
Sanciones económicas y cobros por equipos
La administración exigía registrar el 50 % de la nómina asignada antes de las 09:00; de lo contrario, aplicaba un descuento inmediato de USD 5.
Además, los encargados imponían multas de hasta USD 300 por fallas en las computadoras y cobraban penalizaciones de USD 100 por faltar en fines de semana.
Una empleada que ingresó en abril de 2026 confirmó que trabajaba sin afiliación al IESS y utilizaba chips celulares que se suspendían tras enviar cada mensaje.
Chantaje con imágenes alteradas por IA
Los testimonios coinciden en que las supervisoras exigían a los operarios amenazar a los deudores y hablarles con agresividad para concretar el cobro.
El ciudadano chino detenido instruía el uso de fotomontajes falsos generados con inteligencia artificial para amedrentar a los clientes y a sus contactos.
Las auditorías internas verificaban que los trabajadores cumplieran el protocolo de intimidación hacia víctimas en México, Perú, Colombia y Chile.
Los 10 procesados por este caso permanecen con prisión preventiva mientras la Fiscalía General del Estado avanza en la instrucción fiscal.




