La investigación de la agencia de noticias reveló un despliegue inusual de aeronaves militares estadounidenses y nuevas instalaciones en la base aérea cerca de Guayaquil.
La base aérea de Taura, en la provincia de Guayas, registra una creciente presencia de aeronaves y recursos militares de Estados Unidos, según una investigación de la agencia AFP, basada en imágenes satelitales, registros de vuelos, documentos militares y testimonios.
La instalación, ubicada aproximadamente a una hora de Guayaquil, se ha convertido en un punto estratégico para la cooperación militar entre los gobiernos de Daniel Noboa y Donald Trump, en medio de la ofensiva estadounidense contra el narcotráfico en el Pacífico.
La AFP identificó alrededor de 20 vuelos militares estadounidenses entre junio y mediados de octubre, además de obras de ampliación, estructuras temporales y movimientos de equipos en el complejo.
El despliegue ocurre después de que los ecuatorianos rechazaran en referendo una reforma que habría permitido establecer bases militares extranjeras en el país, lo que abre interrogantes sobre el marco jurídico de las operaciones.
Aviones militares estadounidenses y nuevas instalaciones en Taura

Los registros examinados por AFP muestran movimientos de aeronaves estadounidenses de transporte y apoyo, entre ellas aviones C-130 Hércules, C-17 Globemaster, convertiplanos V-22 Osprey y helicópteros Black Hawk.
Algunos vuelos conectaron Taura con instalaciones militares de Estados Unidos, como Cherry Point, en Carolina del Norte, y Dover, en Delaware, con escalas en Puerto Rico y Panamá. Las imágenes satelitales también permitieron identificar modificaciones en la infraestructura de la base.
Entre los cambios observados figuran la eliminación de vegetación en los alrededores de la pista, la instalación progresiva de tiendas de campaña y una estructura de aproximadamente 40 metros de largo por 20 de ancho, que podría utilizarse como hangar desmontable.
La base de Taura tiene más de siete décadas de funcionamiento y es la única instalación aérea ecuatoriana destinada exclusivamente al uso militar. Su pista supera los 3.000 metros de longitud.
El coronel retirado de la Fuerza Aérea Roberto Marchán explicó a AFP que las aeronaves y las instalaciones identificadas sugieren una capacidad operativa que podría mantenerse a largo plazo.
Según su análisis, los aviones de transporte facilitarían el desplazamiento de personal y equipamiento militar por la región andina, mientras que las nuevas estructuras podrían servir para labores de mantenimiento y apoyo logístico.
Un documento militar plantea dudas sobre la legalidad del despliegue
Uno de los hallazgos de la investigación corresponde a una comunicación enviada a comienzos de septiembre por Mauricio Salazar, entonces comandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.
En el documento, al que tuvo acceso AFP, el oficial solicitó aclaraciones sobre el marco legal que permitiría recibir a militares extranjeros sin contravenir la Constitución. Posteriormente, Salazar fue removido de su cargo y destinado a otra función de menor rango.
La investigación no establece que ese cambio haya sido consecuencia de sus cuestionamientos. La presencia militar estadounidense adquiere especial relevancia por el resultado del referendo en el que la ciudadanía rechazó eliminar la prohibición constitucional de establecer bases militares extranjeras.
Noboa plantea concentrar la cooperación internacional en Taura
El presidente Daniel Noboa había anunciado en septiembre su intención de utilizar la base de Taura como centro de operaciones conjuntas con países aliados.
El mandatario mencionó la cooperación con Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea, así como la necesidad de mejorar las pistas para facilitar las actividades militares. «Creo que es mucho más apropiado trasladarlo todo a Taura», señaló durante una entrevista televisada en inglés.
Noboa argumentó que la instalación tiene la ventaja de no compartir operaciones con un aeropuerto civil y se encuentra en una región especialmente afectada por la violencia criminal. La cooperación bilateral también contempla equipos de vigilancia y apoyo aéreo.
En agosto, el Ministerio de Defensa anunció el despliegue de tres helicópteros Black Hawk estadounidenses. Un mes después, Noboa informó sobre planes para poner en funcionamiento dos drones MQ-9 Reaper, aeronaves utilizadas para misiones de vigilancia y, en otros escenarios internacionales, operaciones de ataque.
Ecuador y Estados Unidos mantienen antecedentes de cooperación militar en Manta
La expansión de las actividades en Taura recuerda la presencia estadounidense en la base de Manta, utilizada durante una década como plataforma de operaciones antidrogas. El convenio que permitió esas actividades terminó en 2009, durante el Gobierno del expresidente Rafael Correa.
En aquella instalación operaron centenares de militares estadounidenses y organizaciones de derechos humanos denunciaron presuntos abusos relacionados con su presencia.
La nueva etapa de cooperación se desarrolla en un contexto distinto, marcado por el fortalecimiento de las operaciones militares impulsadas por la administración de Donald Trump contra organizaciones dedicadas al narcotráfico en América Latina y el Caribe.
Sin embargo, las autoridades todavía no han detallado públicamente el número de efectivos estadounidenses que participan en las actividades de Taura, su permanencia ni las funciones específicas que desempeñan.
Consultado por AFP, el Pentágono remitió las preguntas al Comando Sur de Estados Unidos, que no había respondido al momento de la publicación. La Fuerza Aérea Ecuatoriana tampoco ofreció una respuesta.
Habitantes de Taura observan la expansión militar entre expectativas y preocupación
A pocos kilómetros de la instalación militar se encuentra la población de Taura, una comunidad de más de 9.400 habitantes, donde numerosas familias dependen de actividades agrícolas y camaroneras. La localidad enfrenta problemas de acceso a servicios básicos y ha sido escenario de episodios de violencia.
Fidela Martínez, dirigente comunitaria, describió la inseguridad que afecta a la zona. «Nadie viene por aquí, creen que es peligroso porque a veces encuentran cuerpos botados», relató a AFP.
La población también recuerda el caso de cuatro niños que fueron asesinados y cuyos cuerpos aparecieron calcinados en la zona, en un crimen atribuido a militares que conmocionó al país.
Otros habitantes consideran favorable una mayor presencia de fuerzas de seguridad. Tito Henríquez, de 68 años, aseguró haber observado movimientos de aeronaves de gran tamaño en la base. «Vi un avión grande que iba aterrizando», comentó.
La investigación de AFP deja abiertas preguntas sobre la duración del despliegue estadounidense, las actividades que se ejecutan desde Taura y los mecanismos de supervisión de esta cooperación.
Por ahora, el Gobierno Nacional ha presentado el fortalecimiento de la instalación como parte de su estrategia de seguridad, mientras persisten interrogantes sobre los límites constitucionales de la presencia militar extranjera.

