Fundación Aliada nació en 2020, en plena pandemia, cuando las cifras de violencia de género se dispararon y miles de mujeres, especialmente adolescentes y jóvenes, quedaron sin redes de apoyo ni información segura. “Como mujeres jóvenes vimos necesario crear algo distinto, que hable en su lenguaje y llegue a su realidad”, explica Valeria Chérrez, coordinadora de proyectos de la organización.
Así nació ALI, un chatbot que combina inteligencia artificial con enfoque humano y de género, diseñado para prevenir violencias y ofrecer información confiable sobre educación sexual integral y redes de apoyo. Desde su creación en 2021, esta herramienta se ha convertido en una aliada de miles de mujeres ecuatorianas.
Hasta julio de 2025, ALI ha acompañado a más de 1.700 personas, respondiendo más de 32.000 mensajes. De ellas, el 86 % afirma que resolvió sus dudas y el 95 % compartió la herramienta con amistades. Un logro enorme para una fundación que apostó por transformar la tecnología en un espacio seguro.
Una herramienta que habla su idioma
ALI funciona a través de WhatsApp, la aplicación más usada en Ecuador, y no solicita datos personales. Su diseño simple y confidencial permite conversar con el chatbot igual que con una amiga: basta con escribir “hola” para iniciar el diálogo.
“Queríamos que la tecnología sirva para bien, no para reforzar estereotipos o generar miedo”, comenta Chérrez. Por eso, detrás de cada respuesta hay un equipo humano de psicólogos clínicos, especialistas en derechos humanos, profesionales de la salud y expertos en educación sexual y menstruación.
A diferencia de otros sistemas de inteligencia artificial, ALI combina rigor científico y empatía: cada mensaje fue validado por especialistas y adaptado con lenguaje inclusivo, cálido y libre de sesgos. Su objetivo es abrir conversaciones difíciles, aquellas que muchas veces se evitan en familia, en la escuela o entre amigos.
Tecnología con corazón
En un contexto donde la tecnología puede ser usada para reproducir violencias o exponer a niñas y niños a contenidos inapropiados, Fundación Aliada demuestra que la inteligencia artificial también puede ser una herramienta para salvar vidas.
“El simple hecho de poder escribir un mensaje en WhatsApp y recibir orientación segura puede marcar la diferencia entre el silencio y la esperanza”, dice Chérrez. Y no exagera: cada conversación con ALI representa una posibilidad de prevenir abusos, embarazos adolescentes o situaciones de riesgo.
Detrás de esta innovación hay un principio claro: la tecnología debe democratizar el acceso a la información, acercar apoyo y promover la autonomía. “Cada avance digital que logramos tiene un rostro, una historia y un propósito transformador”, enfatiza la coordinadora.
Hacia un futuro más justo y seguro
El sueño de Fundación Aliada no termina aquí. Su meta es ampliar el alcance del chatbot, actualizarlo constantemente y, a mediano plazo, incorporar servicios de atención directa, no solo prevención. Además, la organización brinda asistencia técnica al Estado y a agencias internacionales, promoviendo políticas públicas con enfoque de género y atención integral a sobrevivientes de violencia.
Para Chérrez, el gran desafío es fortalecer la prevención desde edades tempranas. “Las adolescentes y jóvenes no son el futuro, son el presente de nuestro país. Y debemos garantizarles información que las empodere para tomar decisiones libres y seguras”.
Información que salva vidas
Fundación Aliada es un ejemplo de cómo la tecnología, cuando se usa con ética y propósito, puede convertirse en un refugio. ALI no solo ofrece respuestas: acompaña, escucha y orienta.
“ALI no es solo un chat —dice Chérrez—. Es una herramienta que impulsa procesos de empoderamiento y confianza. La información verificada salva vidas, y por eso invitamos a todas y todos a conocerla y compartirla”.
Porque prevenir la violencia de género también puede comenzar con algo tan simple y tan poderoso como un mensaje de WhatsApp.




