Por: Héctor Calderón
Gracias a la confirmación de la llegada del Inter de Miami y de Lionel Messi al Ecuador, pudimos tener noticias del presidente Daniel Noboa. Como ya es costumbre, cuando “las papas queman”, el primer mandatario se esconde. Nunca le hemos visto decir nada sobre las matanzas en las diferentes ciudades del país, sobre las muertes de pacientes que no tienen medicinas, sobre la condena a los militares que desaparecieron y asesinaron a 4 niños en Guayaquil, sobre la corrupción de los casos PROGEN y Health Bird, o sobre la podredumbre del Consejo de la Judicatura que él avaló.
Claro que sí, bienvenido Messi, pero su llegada no obedece a una gestión del gobierno o a una buena imagen del país en el exterior. Por el contrario, el Ecuador ocupa los primeros lugares de los rankings sobre los países más inseguros, con mayor cantidad de asesinatos, con mayor índice de pobreza o de los presidentes con menor credibilidad de la región.
Es tal la grave crisis que vive el Ecuador, que salvo ciertos Influencers y medios ávidos de la pauta gubernamental, el resto de los aliados le han ido soltando la mano a Noboa. Ya ni el anticorreismo más enfermizo es excusa para defender al gobierno, a tal punto, que hay quienes ya hablan de persecución, venganza y tortura en el caso Jorge Glass.
Tras la catastrófica derrota en la consulta, el gobierno se ha venido a pique. Los cambios en la estructura del Estado, en los nombres de ministros no han sido suficientes y es obvio, porque no hay cambios en la visión ni el liderazgo. El Ecuador sigue gobernado por un niño rico, a quien lo único lo que le interesa es cumplir sus caprichos y favorecer a su círculo económico. No hay plan, no hay propuestas, no hay interés. El país está a merced de la improvisación.
Si, si es importante la llegada de Messi. Así como pasó en Quito con el concierto de Shakira, que el Inter de Miami visite Guayaquil significará una inyección de recursos a la economía porteña, pero esto, otra vez, no es gracias a Noboa o la imagen del país, es gracias a la gestión de empresarios, de Barcelona y del mismo Municipio de Guayaquil.
Cerramos el 2025 con un presidente ausente, con un presidente que no lidera, con un presidente que calla, con un presidente que no gobierna.
La opinión de Héctor Calderón




