Ecuador dio el último adiós este sábado al expresidente Rodrigo Borja Cevallos, fallecido a los 90 años. El Palacio de Cristal, en el parque Itchimbía, acogió la segunda y última jornada de actos públicos para la despedida del exmandatario. Entre las 10:00 y las 14:00, ciudadanos, militantes y autoridades acudieron a la capilla ardiente de cuerpo presente instalada en el lugar.
Durante la mañana llegaron coidearios de la Izquierda Democrática y funcionarios del Gobierno Nacional y del Municipio de Quito. El funeral de Estado concluyó con consignas de respaldo al exmandatario y el retiro del féretro para una ceremonia privada de cremación, sin rito religioso, conforme a la voluntad de Borja, quien se declaraba agnóstico.
En el protocolo oficial, la vicepresidenta María José Pinto entregó la bandera nacional a la viuda del expresidente, Carmen Calisto, y rindió honores frente al ataúd, custodiado por los Granaderos de Tarqui. Durante el homenaje, el académico Gonzalo Ortiz destacó a Borja como intelectual y pacifista, subrayando que ejerció la política desde las ideas y las convicciones.

Entre los asistentes estuvieron el expresidente Guillermo Lasso, el alcalde quiteño Pabel Muñoz, exministros y dirigentes históricos de la Izquierda Democrática, así como representantes de distintas corrientes políticas.
Borja gobernó Ecuador entre 1988 y 1992, fue el primer presidente socialdemócrata del país y es recordado por su respeto a la democracia, la libertad de expresión y el pluralismo político.
Defensor de la integración latinoamericana, en 2007 asumió como primer secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cargo al que renunció poco después. Con el cierre del funeral de Estado, el país despidió a una de las figuras más influyentes de su historia política reciente.




