Por: Héctor Calderón
Ya lo hemos dicho varias veces y lo volvemos a repetir: nuestra clase política no deja de sorprendernos. Los unos enceguecidos por el poder, los otros por la sed de revancha, parecen vivir en una burbuja donde todo lo que hacen está bien y en la que no les importa ni guardar las formas.
Vamos analizando un par de casos. Este domingo, la noticia que ocupó todos los titulares fue la extradición de Fito. Hasta ahí todo bien, inclusive el gobierno fue cauto en la información, pero ¿qué se les escapó? No se dieron cuenta (o sí y no les importó) que el delincuente llevaba algo en el bolsillo derecho de su pantaloneta, algo que por su forma podría ser un celular, una billetera, una caja de cigarrillos. Ese descuido ha provocado que la discusión se centre, no en que finalmente fue extraditado, sino en la duda sobre sí realmente Fito fue capturado o hubo una negociación. Lo que debió ser la noticia estrella del Gobierno, volvió a dejar en entredicho su credibilidad. A este caso sumemos lo que la gente de Daniel Noboa ha hecho durante la emergencia en Quito. Reaccionaron 5 días tarde y con el objetivo de desprestigiar la imagen del alcalde Muñoz y no la de ayudar, llegando al punto, inclusive, de ir a los barrios a decir que la emergencia fue causada por el Municipio y hacer show analizando la calidad del agua del Machángara. Todo esto ha sido viralizado en redes y desmentido por el proceso de “fact checking” que hacen varios medios y periodistas serios y alejados de la polarización.
No podemos dejar por fuera a la Asamblea y su comisión de Fiscalización, cuyos asambleístas se sumaron al circo y permitieron la intervención de un delincuente procesado por varios crímenes y cuyo testimonio ha sido tomado casi que como una verdad absoluta.
Y en esta fiesta de la mediocridad, la negligencia y el quemeimportismo no podía faltar la RC. Más allá del caso Santiago Díaz y las fisuras internas; este fin de semana circuló una foto donde se ve a varios militantes, exiliados, de la revolución ciudadana festejan un cumpleaños. ¿Hay problema con eso? Claro que no. El problema es que en la foto también aparecen Augusto Verduga y la periodista Alondra Santiago, demostrando su cercanía con el movimiento y dando la razón a sus detractores y quitando credibilidad a su supuesta independencia. Las formas ya no importan.
Detrás de todo esto, el país continúa desangrándose, la gente sigue muriéndose en los hospitales sin medicinas y qué decir de los servicios públicos y obras en beneficio de la ciudadanía. Cada uno está preocupado por su metro cuadrado y mientras tanto, el Ecuador hundiéndose más y más.
La opinión de Héctor Calderón




