El Comité Nacional para el Estudio Regional del fenómeno El Niño (ERFEN) informó que existen señales iniciales del desarrollo de ese evento climático en el Pacífico ecuatorial, tras analizar la información emitida por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) el pasado 11 de junio y los datos oceanográficos y meteorológicos más recientes frente a las costas ecuatorianas.
Según el organismo, las condiciones observadas en el Pacífico Central Ecuatorial son consistentes con una fase temprana de formación del fenómeno climático. No obstante, aclaró que actualmente no se prevén impactos significativos en las precipitaciones del Ecuador.
Probabilidad de fortalecimiento hacia finales de 2026
El Comité señaló que los modelos climáticos internacionales estiman un 63 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. Sin embargo, precisó que la evaluación nacional no depende únicamente de las condiciones registradas en el Pacífico Central.
Los especialistas también consideran el comportamiento de la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Ecuador y Perú, además de otros factores océano-atmósfera que influyen directamente en los posibles efectos sobre el país.
Ecuador permanece en fase de observación
El Índice Ecuatoriano del Fenómeno El Niño (IEFEN) se mantiene en categoría de Observación.
De acuerdo con el informe técnico, si las condiciones actuales persisten, el fenómeno podría evolucionar hacia una intensidad entre moderada y fuerte durante su etapa de mayor desarrollo.
Esa fase se produciría preliminarmente a partir de diciembre de 2026, aunque la intensidad definitiva dependerá de cómo evolucionen las condiciones oceánicas y atmosféricas durante los próximos meses.
Monitoreo permanente
El Comité Nacional ERFEN indicó que mantiene un seguimiento continuo de las variables climáticas relacionadas con El Niño.
La entidad aseguró que continuará evaluando la evolución del fenómeno y notificará oportunamente a las autoridades y a la ciudadanía sobre cualquier cambio relevante en las condiciones observadas.
Por ahora, el organismo insiste en que no existen señales que permitan anticipar afectaciones importantes en el régimen de lluvias del Ecuador.




