Por: María Eugenia Molina, Doctora Ph.D. en Comunicación. Posdoctorado en Política
Hoy se cumplen 18 años del devastador incendio de la discoteca Factory, en el sur de la capital, era el 19 de abril de 2008 cuando se desarrollaba el festival denominado “Ultratumba” y en medio de la presentación de la banda Vendimia, desde el escenario se lanzaron bengalas y fuegos artificiales que hicieron que el techo de la discoteca entrara en un proceso de combustión, pues estaba cubierto de telas y espuma flex que aceleraron el fuego, el caos fue el denominador común y la desesperación de apoderó de los asistentes, unas 300 personas que buscaban la puerta de salida, algunos lo lograron, otros no, quienes pretendieron salir por la puerta de emergencia solo constataron que la misma estaba cerrada con candado, de modo que esa puerta dejó de ser de emergencia para transformarse en una trampa mortal.
Varios de los participantes lograron escapar rompiendo una pared, pero para otros 19 no hubo esa posibilidad y lamentablemente fallecieron, hubo 30 heridos, por no hablar de las secuelas a nivel emocional que dejó en el resto de asistentes, sus familias y los habitantes de Quito que nos preguntábamos por qué no se tomaron las precauciones necesarias para evitar que un festival de música haya terminado en desastre sin que haya habido autoridad que lo prevenga, por qué estuvo cerrada la puerta de emergencia, por qué se lanzaron bengalas y por qué se hizo un concierto en un galpón que funcionó como depósito de cerveza y que no tenía las condiciones ni autorizaciones necesarias para ese tipo de shows, por qué la reacción de los servicios de emergencia demoraron más de 30 minutos, tiempo que era decisivo para salvar vidas, hay muchas interrogantes que todavía hoy nos hacemos.
Desde la alcaldía de ese entonces, se decretó duelo de tres días; en 2016 en el lugar se inauguró el Parque de las Diversidades, en él hay un memorial en honor a quienes perdieron la vida en el incendio y se los recuerda mediante eventos artísticos, aunque para las familias de las víctimas no se ha hecho justicia, pues las penas fueron mínimas comparadas con la gravedad de los hechos.
La pregunta inevitable y que debería ser de respuesta ineludible es si como ciudad desde las autoridades y como sociedad hemos aprendido y nos hemos preparado en materia de prevención, previsión, preparación, control, reacción, porque lo que sucedió hace 18 años aproximadamente a las 16:00 no debería volver a pasar, menos aún por un cúmulo de errores, ausencia de manejo del riesgo y quemeimportismo e imprudencia.
El incendio en Cromañón, dolorosas similitudes
No es posible dejar de aludir a lo que sucedió en Buenos Aires, el 30 de diciembre de 2004 cuando se produjo un pavoroso incendio en la discoteca Cromañón, en medio de la presentación de la banda Callejeros que dejó 194 fallecidos, alrededor de 1.500 heridos y el “peor desastre no natural” de la Argentina, la cifra de muertos es “conservadora” pues muchos no pudieron con el daño psicológico y se suicidaron tiempo después, se habla de 17 personas. Es importante indicar que el local tenía aforo para 1.031 y estuvieron presentes alrededor de 4.500 personas, las puertas de emergencia estuvieron cerradas y el fuego empezó por bengalas que incendiaron el techo forrado de telas y espuma flex, en medio de las ya de por sí, altas temperaturas que soportaba la ciudad en diciembre, lo que hizo mucho más letal ese espacio repleto de gente.
Hubo 14 sentenciados por este caso, el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, fue destituido por la legislatura de la ciudad por considerarlo el responsable político de una cadena de fallas y corrupción que terminó en el desastre Cromañón, como se conoce a este hecho que enlutó a Argentina.
Los sucesivos gobiernos de la ciudad de Buenos Aires han venido trabajando e implementando políticas de prevención para eventos culturales, lo que implica un cambio en los planes de manejo de este tipo de actos lo cual es altamente positivo, pues el costo que tuvieron que pagar las víctimas de Cromañón y sus familias, debe dar paso a estrategias de prevención.
Lo que se espera es que la gestión integral de prevención, mitigación y manejo de riesgos, conjuntamente con la necesaria transversalización de la edu-comunicación sean prioridad en las diferentes administraciones locales y nacionales, de continuar y robustecer los avances, de haberlos, y fomentar la proactividad para que no tengamos que pasar por hechos como los descritos.
Factory y Cromañón ¡nunca más!




