OPINIÓN

Gisèle Pelicot y Lily Phillips tienen algo en común | Opinión

Por: Tatiana Sonnenholzner, especialista en comunicación digital

Imaginando cuáles podrían ser las posibles respuestas, podría resumir en que las dos son mujeres, sus casos -aunque diferentes- son virales, son Europeas y han despertado opiniones, críticas y reflexión en la sociedad.

Imagino también el rechazo que sentirán al ver que las menciono juntas pues dirán que una no se lo buscó y que la otra lo promovió, pero sigan leyendo por favor.

Lo que tienen en común, eso que las une, así como a 1 de cada 3 mujeres a nivel mundial, es el odio que sienten algunos hombres hacia las mujeres y de eso va este texto.

Difiere en la forma, pero no en el fin. Complacer los bajos instintos en un cuerpo concebido como un pedazo de carne existente y destinado únicamente para complacer al otro, con o sin autorización.

Un grupo de hombres haciendo fila con el objetivo de cumplir sus fantasías dentro de su estrella favorita de Only Fans, sin importarles nada más que el sentimiento de impunidad porque la convocatoria la hizo la misma modelo. Sin importar si eran el primero o el último, sin importar si después del décimo todavía seguía teniendo pulso, sin importar si el anterior sufre una infección, sin importar que su imagen pueda ser filtrada y que sus hijas vean a sus padres esperando el turno para pagar por abusar.

Un grupo de hombres haciendo fila con el objetivo de cumplir sus fantasías dentro de una mujer de sesenta años, sin importarles nada más que el sentimiento de impunidad porque la convocatoria la hizo su esposo, el dueño de esa persona. Sin importar si eran el primero o el último, sin importar que estaba drogada y dormida, sin importar si el anterior sufre de una infección, sin importar si sus hijos algún día se iban a enterar.

No importa quiénes sean ni que hayan hecho, basta con que sean mujeres y habrá un grupo de hombres para ejercer poder sobre ellas. Lo terrorífico es que esos hombres son personas comunes, son vecinos, padres, amigos, jefes, empleados, alumnos, profesores… esos hombres no padecen de ningún trastorno más allá de la enfermedad de la misoginia.

Solo en Ecuador, 6 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia de género y 1 de cada 4 mujeres ha sido víctima de violencia sexual, el 2023 fue catalogado como el año más violento para ser mujer en el país. Con estos datos uno se pregunta dónde están esos hombres, si en mi círculo no ha pasado nada, bueno, tal vez estén haciendo alguna fila y justificando sus acciones. Es momento de que dejen de alcahuetear y se formen donde corresponde.

La opinión de Tatiana Sonnenholzner.

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