La ministra de Gobierno, Zaida Rovira, afirmó este lunes que las manifestaciones registradas en el país no constituyen un paro nacional, sino acciones focalizadas en la provincia de Imbabura con algunos brotes aislados en otros territorios.
“No se trata de un paro nacional como nos han repetido todos estos días, sino de un paro de una provincia, que es Imbabura, y de brotes en otras provincias”, señaló Rovira en entrevista para Radio Centro.
La funcionaria explicó que durante los últimos días se han sostenido reuniones con líderes locales y autoridades cantonales, con el fin de impulsar incentivos focalizados para las zonas afectadas. Estos incentivos —dijo— buscan reemplazar los recursos que anteriormente se destinaban al subsidio del diésel, redirigiéndolos hacia proyectos sociales y productivos.
Rovira informó además que hasta el momento 121 personas han sido detenidas por su presunta participación en actos violentos y desmanes ocurridos en distintas provincias del país.
La ministra de Gobierno señaló también que varios dirigentes están siendo denunciados ante la Fiscalía por fomentar y participar en actos tipificados como terrorismo, en relación con los ataques a la infraestructura pública y los bloqueos prolongados de vías.
Diálogos y resultados en otras provincias
Rovira destacó que el Gobierno “sí ha logrado” acuerdos en otras provincias, como Cotopaxi y Chimborazo, donde las medidas de protesta fueron levantadas tras jornadas de diálogo.
“Para quienes dicen que el Gobierno no quiere dialogar, eso es totalmente falso. Hemos dialogado con distintos grupos y producto de ese trabajo Chimborazo levantó todas las medidas”, afirmó.
En contraste, la ministra lamentó que en Imbabura las conversaciones se vieran interrumpidas por “agresiones y expresiones de odio” durante un intento de diálogo realizado en el cantón Antonio Ibáñez.
“Fuimos a conversar, pero lo que recibimos fueron agresiones. No se pudo continuar en esas condiciones”, precisó.
Gobierno mantiene llamados al diálogo
La titular de Gobierno reiteró que el Ejecutivo mantiene abiertos los canales de diálogo con las bases, no con los dirigentes que —según dijo— han radicalizado sus posiciones.
Rovira subrayó que el objetivo del Gobierno es restablecer la calma en Imbabura y garantizar la libre circulación, en coordinación con la fuerza pública y los convoyes humanitarios que se movilizan hacia la zona con alimentos y medicinas.
“Seguiremos trabajando en el territorio, apostando por la paz, el diálogo y la recuperación de la normalidad”, concluyó.




