La Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) confirmó la identificación del cadáver de Jeniffer Juliana Banguera Cornejo, reportada como desaparecida en enero de 2022, y estableció su vinculación con Andreína Geomara Lamota Solís, condenada por el crimen de su madre en Guayaquil.
Según informó el ministro del Interior, John Reimberg, el reconocimiento de la víctima se logró mediante análisis forense integral y pruebas de ADN, que determinaron una coincidencia genética concluyente con un cuerpo previamente registrado como NN, confirmando que se trató de una muerte violenta.
Relación con crimen de alto impacto
La investigación permitió establecer que Lamota, sentenciada a 40 años de prisión el 20 de febrero de 2026, también estaría vinculada a este caso. Lamota fue condenada por el asesinato de su madre en el sector Sauces 9, un hecho que conmocionó al país por su nivel de violencia.
De acuerdo con la Fiscalía, el crimen se cometió con “alevosía y ensañamiento”, y el cuerpo de la víctima fue hallado desmembrado en el interior de una lavadora dentro de su vivienda.
La madre de Lamota había sido reportada como desaparecida días antes de su hallazgo. La alerta fue presentada por su hijo, quien sospechó de su hermana al impedirle el ingreso al domicilio.
Durante el allanamiento, la Policía encontró herramientas como una sierra eléctrica, cuchillos, una amoladora y un machete, además de dispositivos electrónicos que fueron analizados como parte del proceso investigativo.
Vecinos del sector también reportaron olores inusuales, lo que contribuyó a la intervención de las autoridades.
Cierre del caso de Jeniffer tras más de dos años
En enero de 2022, Lamota se vio involucrada en la desaparición de Jeniffer Juliana Banguera. En la denuncia que colocó la madre de la joven indicó que la última vez que la vio la dejaron en casa de Andreina Lamota.
Sin embargo, dos días después de que se puso la denuncia, la madre la retiró. Lo que llama la atención a los investigadores es que, según el protocolo de la Unidad de Desaparecidos, para cerrar una denuncia, es necesaria la presencia de la víctima.
En este caso, Juliana no apareció. Su madre indicó a la Policía que únicamente ha mantenido contacto con su hija por vía telefónica, pero nunca más la volvió a ver.
Según la Policía, este caso y el de la madre de Lamota, evidencian un patrón de violencia extrema y permitieron vincular a una misma responsable, lo que derivó en el cierre de un caso que permanecía abierto desde 2022.
Según un reporte del canal Teleamazonas, también en julio de 2022, se colocó en la Fiscalía una denuncia por intento de asesinato en contra de Andreina Lamota. Gerardo Vargas, quién habría sido su jefe, relato que tras recibir un jugo de su parte empezó a sentirse mal y perdió el control.
“Ella me pidió que la acompañara a su casa, ubicada en Sauces 9 y hasta ahí me acuerdo. Parece ser que esto estaba planeado por Andreina Lamota, porque le había dicho a mi novia que yo me había ido, y que estaba bien”, se lee en la denuncia.
Según el relato del hombre, envió su ubicación en tiempo real cuando empezó a sentirse mal y pudo ser rescatado. De acuerdo con las investigaciones, tras la detención de Lamota, se encontró en su celular una colección de videos e información sobre documentales y series de asesinos seriales y crímenes macabros.
Entre las imágenes constan los casos de conocidos asesinos seriales como Jeffrey Duhmer y Ted Bundy. Los investigadores advierten que se trata de un perfil de manipulación y frialdad, con un patrón de obsesión por el crimen, el dolor y la muerte.
Actualmente, Lamota cumple su condena en el centro penitenciario La Roca, catalogada como de alta peligrosidad. Las autoridades destacaron que el uso de pruebas genéticas fue clave para esclarecer el caso y confirmar la identidad de la víctima, aportando elementos determinantes para la resolución de la investigación.




