Fernando Muñoz presentó su renuncia “irrevocable” al cargo de juez principal del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) de Ecuador, alegando que ha cumplido con el período constitucionalmente establecido para el desempeño de esta alta función jurisdiccional.
En la carta de renuncia, dirigida al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), Muñoz reiteró que con su decisión “cierra formalmente su etapa” en el organismo electoral.
En su cuenta en X, el CPCCS dio a conocer que el Pleno de ese organismo aceptó la renuncia de Muñoz y se notificará al TCE para el proceso administrativo correspondiente.
Muñoz explicó en el documento que ha sostenido una actuación independiente e imparcial, tal como exige el principio de separación e independencia de funciones y la garantía institucional de la justicia electoral.
No obstante, aclaró que esta forma de proceder, guiada únicamente por la ley y los principios jurídicos, lo ha llevado “inevitablemente a enfrentar presiones externas y cuestionamientos políticos, que se han traducido en acciones constitucionales; en tres acciones de queja presentadas en mi contra y en la iniciativa de un juicio político promovido ante esta Función del Estado”.
Muñoz destacó que su mandato de seis años, iniciado en 2019, finalizó oficialmente en mayo, y que los jueces se encuentran actualmente en funciones prorrogadas debido a un proceso de reemplazo estancado.
Reveló que, a lo largo de su mandato, enfrentó múltiples impugnaciones legales, incluyendo causas penales, denuncias, recursos constitucionales y una iniciativa de destitución política.
Muñoz argumentó que estas no fueron consecuencias de sus fallos, sino herramientas para intimidar a los miembros independientes del poder judicial.
En su carta al presidente del CPCCS, Andrés Fantoni, Muñoz enfatizó que estas acciones reflejan una tendencia preocupante a instrumentalizar los mecanismos de control político como respuesta a pronunciamientos judiciales legítimos.
El juez dejó la institución reafirmando su compromiso con la imparcialidad y la independencia, afirmando que se va con la conciencia tranquila y celebrando el papel esencial de los jueces electorales en la salvaguardia de la integridad democrática.





