Más de 341.000 personas y 1.377 entidades públicas, privadas y comunitarias participaron este jueves en un megasimulacro de evacuación por sismo en Quito, con el objetivo de evaluar la capacidad de respuesta de la ciudad ante un terremoto de gran magnitud.
El ejercicio, organizado por el Municipio de Quito, comenzó a las 10:00 hora local (15:00 GMT) y recreó un terremoto de magnitud 6 con epicentro en Lumbisí, una localidad situada al oriente de la capital.
Tras la activación de las alarmas, miles de ciudadanos evacuaron edificios residenciales, oficinas, centros educativos e instituciones públicas para dirigirse a los puntos de encuentro establecidos, bajo la supervisión de brigadistas y equipos de emergencia.
Rescate y atención de emergencias

En la Plataforma Gubernamental, ubicada en el norte de Quito, efectivos del Cuerpo de Bomberos realizaron maniobras de rescate desde estructuras elevadas mediante sistemas de poleas y cables, mientras trabajadores de edificios cercanos abandonaban sus instalaciones.
El ejercicio también contempló la atención simulada de personas heridas, la evaluación de posibles daños en infraestructuras y la coordinación entre las instituciones encargadas de responder a una emergencia real.
Según el Municipio, participaron 437 edificios y condominios residenciales, 364 empresas privadas y establecimientos comerciales, 332 instituciones públicas, 127 barrios y organizaciones comunitarias, 77 centros educativos y 40 organizaciones no gubernamentales.
Para coordinar las operaciones se instalaron cinco Puestos de Mando Unificado en Cotocollao, La Carolina, Cumbayá, Quitumbe e Itchimbía, conectados con el Comité de Operaciones de Emergencia Metropolitano.
También se habilitaron 17 puestos de comando y participaron la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja, agentes metropolitanos y autoridades de tránsito.
Metro de Quito puso a prueba sus protocolos

El Metro de Quito, principal sistema de transporte subterráneo de la capital, también participó en el ejercicio mediante la suspensión temporal de operaciones en las estaciones Jipijapa, en el norte, y La Magdalena, en el sur.
Como parte del simulacro, se detuvo un tren en circulación para ensayar los procedimientos de evacuación de pasajeros y personal hacia la superficie, así como los tiempos de respuesta ante una emergencia sísmica.
La jornada contó además con la supervisión de representantes de organismos internacionales, entre ellos la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El megasimulacro permitió poner a prueba los planes de contingencia, las rutas de evacuación y la coordinación institucional en una ciudad expuesta a amenazas sísmicas por su ubicación en la región andina.

