Unos 1.500 efectivos militares ejecutaron una ofensiva de gran escala contra la minería ilegal en Azuay. De acuerdo con el Ministerio de Defensa, durante la operación “Tormenta de Fuego” fueron destruidas 12 hectáreas con el uso de artillería pesada.
La operación se llevó a cabo por aire y tierra en la localidad de La Chonta, cantón Pucará, donde tras evacuar a la población cercana, las fuerzas iniciaron el bombardeo con el objetivo de destruir campamentos, procesadoras y bocaminas controladas por mafias mineras.
La cartera de Estado detalló que los sitios destruidos funcionaban como centros logísticos y operativos de grupos delictivos vinculados a la minería ilegal, entre ellos Los Choneros. El Gobierno calificó la acción como un “golpe estructural” a las mafias que amenazan la seguridad nacional y la paz de las familias ecuatorianas.
La intervención se suma a una serie de operaciones iniciadas el pasado 26 de octubre, luego de que se declarara el “fin de la minería ilegal” en la localidad de Buenos Aires, provincia de Imbabura, otro foco crítico que había sido intervenido en reiteradas ocasiones sin resultados sostenibles.
Las acciones militares contra la minería ilegal se han intensificado en los últimos meses, especialmente tras el asesinato de once soldados el 9 de mayo durante un operativo en la Amazonía.
Ese ataque fue atribuido a los Comandos de la Frontera, grupo disidente de las FARC, que según las autoridades mantiene alianzas con el grupo ecuatoriano Los Lobos para explotar y controlar enclaves mineros en distintas zonas del país, entre ellos el de Alto Punino, cerca de la frontera con Colombia.
El Ministerio de Defensa adelantó que las operaciones continuarán en todo el territorio nacional, mientras las Fuerzas Armadas mantienen presencia en las áreas intervenidas para impedir el reingreso de las organizaciones criminales.




