La ministra de Educación, Alegría Crespo, calificó como un “hecho premeditado” el ataque con químicos contra una unidad educativa en el cantón Balzar, en Guayas.
“Lo que ocurrió no fue un accidente, fue un hecho premeditado que busca sembrar temor en espacios donde solo debería haber aprendizaje, tranquilidad y paz”, escribió Crespo en redes sociales.
El fuerte olor del químico causó vómitos, mareos y desmayos en al menos 35 estudiantes, que fueron trasladados a centros de salud. Profesores, alumnos y personal evacuaron la institución de forma inmediata. Bomberos del cantón llegaron al lugar y atendieron a los afectados.
Las autoridades no han confirmado aún el tipo de sustancia usada. Sin embargo, la ministra fue enfática al calificar el hecho como intencional.
“A las familias afectadas, les expreso mi solidaridad. Tengan la seguridad que desde el Ministerio de Educación acompañamos a nuestra comunidad educativa implementando las acciones y protocolos correspondientes a nuestras competencias”, expresó.
Crespo también envió un mensaje a los responsables. “A quienes pretenden detener el avance de la educación sembrando miedo, les manifestamos con claridad: no lo lograrán”.
Zaida Rovira, gobernadora del Guayas, afirmó que los estudiantes permanecen estables. Confirmó que las clases fueron suspendidas en ese plantel y en otras cuatro instituciones del cantón, como medida preventiva.
El incidente trae a la memoria un hecho similar ocurrido en 2024. En esa ocasión, más de 160 estudiantes de Balzar resultaron intoxicados en una sola semana. Las investigaciones señalaron a un plaguicida altamente tóxico como la causa.
Ahora, los padres temen que se repita esa historia. Varias familias exigen mayor seguridad en los alrededores de los centros educativos.
El Ministerio de Educación anunció que reforzará los protocolos de emergencia y aumentará los controles en las escuelas de la zona. También se coordinan acciones con el Ministerio del Interior para identificar a los responsables.
Las autoridades insisten en que no permitirán que este tipo de hechos frenen el desarrollo escolar. Mientras tanto, la comunidad espera respuestas y garantías de seguridad para los niños.




