Por: Héctor Calderón
Hoy el gobierno “democrático” de Daniel Noboa ha decidido irse de frente contra la Corte Constitucional. El encuadre se empezó a notar desde hace una semana cuando sus voceros digitales y periodistas afines empezaron a criticar un supuesto fallo de la corte en contra de las leyes noboístas. Una vez que el máximo tribunal constitucional informó sobre la suspensión de algunos artículos de los mencionados cuerpos legales, el ataque contra los magistrados fue frontal. Inclusive, Noboa, el democrático, anunció que encabezará una movilización, aparentemente ciudadana, en contra de la Corte.
¿Por qué hacemos énfasis en lo democrático? Porque uno de los valores de la democracia es justamente el respetar la independencia de poderes, las voces disidentes y, por sobre todas las cosas, la ley. Expertos en materia jurídica han explicado, hasta la saciedad, que las leyes aprobadas en la Asamblea, con mayoría gobiernista, irrespetaron varios cuerpos legales, desde la unidad de materia hasta preceptos constitucionales. Era necesario que alguien frene este atropello jurídico y la instancia definida para el efecto es la Corte Constitucional.
Ahora, inclusive, pretende incluir en una nueva consulta popular una pregunta para que los jueces de la Corte Constitucional puedan ser llevados a interpelación y juicio político en la Asamblea Nacional. ¿Se imaginan? El máximo órgano de control institucional en manos del vaivén político, en mano del poder de turno, en manos de la vieja y la nueva Asamblea. Uno de los aciertos de la Constitución de Montecristi fue, justamente, darle a la Corte la suficiente independencia y autonomía para cuidar el orden constitucional en el país. Nadie ni nada deben estar por encima de la carta magna. ¿Hay que derrotar a las bandas criminales? Sí. ¿Hay que reformar el sistema judicial? Sí. ¿Hay que perseguir la ruta del dinero del crimen organizado? Obvio. Pero todo debe hacerse respetando la ley y el Gobierno debe ser el primero en hacerlo.
Noboa no es democrático, es autoritario y hoy lo sigue demostrando. El país no es su hacienda, deben gobernar apegados a la ley. ¿Quieren pasar el control constitucional? Simple, respeten la constitución. Las leyes no se aplican solo cuando nos convienen, un verdadero demócrata escucha, lidera, respeta. Noboa no lo es y su guerra contra la Corte Constitucional así lo evidencia.
La opinión de Héctor Calderón




