El presidente Daniel Noboa encabezó este domingo la ceremonia por los 204 años de la histórica Batalla de Pichincha y el Día de las Fuerzas Armadas del Ecuador, desarrollada en el Templo de la Patria, ubicado en la Cima de la Libertad, en el centro de Quito.
El Primer Mandatario fue recibido con honores militares, en un acto que reunió a autoridades del Ejecutivo, representantes de otras funciones del Estado e invitados especiales.

Durante su discurso, Noboa aseguró que su Gobierno ha sido el único que ha fortalecido a las Fuerzas Armadas (FF.AA.). “Somos el único Gobierno que decidió fortalecerlos con equipos, vehículos y armamentos, mientras que otros gobiernos les quitaron todo”
En su intervención, cuya duración fue de cerca de cinco minutos, el Primer Mandatario repasó la historia de la Batalla de Pichincha. “Fue en las faldas del Pichincha donde nuestros héroes rompieron las cadenas que tanto daño hacían”, dijo.

Tras la ceremonia militar, Noboa se trasladó a la Asamblea Nacional para presentar su Informe a la Nación, correspondiente al inicio de su segundo mandato presidencial. El acto legislativo está programado para las 10:00 y contará con un amplio despliegue de seguridad y la presencia de aproximadamente 1.500 asistentes.
La Batalla de Pichincha, librada el 24 de mayo de 1822 en las faldas del volcán Pichincha, marcó un momento decisivo para la independencia de Quito y consolidó el proceso libertario impulsado por Antonio José de Sucre bajo la visión de Simón Bolívar.

Según registros históricos, las tropas independentistas comandadas por Sucre enfrentaron al ejército realista dirigido por Melchor Aymerich, en un combate que se extendió a lo largo de aproximadamente 10 kilómetros, desde la quebrada de El Tejar hasta el sector de Chilibulo.
Entre los héroes recordados de esta gesta figura Abdón Calderón, quien, pese a resultar herido durante el combate, permaneció luchando junto a las tropas patriotas. También se destacó el papel de las mujeres independentistas conocidas como “Las Tres Manuelas”, así como el aporte estratégico de Rosa de Montúfar en labores de espionaje.




