Ocho mitos sobre las vacunas contra la Covid-19

La eficacia de las vacunas producidas para combatir la COVID-19 aún genera inquietudes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que todas son seguras y aprobadas para la prevención de síntomas graves y la muerte, sin embargo, aún no se logra comprobar la prevención de contagio.

Una de las vacunas más cuestionadas es la AstraZeneca por los casos de trombos registrados en algunos países. Las redes sociales se han inundado de suposiciones sobre los efectos de la vacuna. El caso más reciente fue un supuesto “magnetismo” en el brazo.

A continuación, te presentamos 8 mitos de las vacunas antiCovid:

1.- Es mejor contagiarse que vacunarse

No existe garantía de que quienes no son personas vulnerables no registren sintomatología grave con el contagio. En los últimos meses, los pacientes con contagio son jóvenes y saludables.

Al no vacunarnos, nos estamos exponiendo a un grave riesgo, el sistema inmune reacciona de forma diferente a la medicina, “la inmunidad contra la infección podría ser más fuerte y extensa con la vacuna”, señala el virólogo alemán Christian Drosten.

2.- AstraZeneca genera trombos

La OMS aseguró que el riesgo de sufrir trombosis con trombocitopenia (baja cantidad de plaquetas en la sangre) es muy bajo. “Los datos del Reino Unido evidencian que el riesgo es de aproximadamente cuatro casos por cada millón de adultos vacunados (1 caso por cada 250.000), y se calcula que en la Unión Europea es de aproximadamente 1 caso por cada 100.000″ explica la OMS.

3.- Produce esterilidad en mujeres

Expertos de la Universidad de Jena desmienten esto, la vacuna no afecta a la Sincitina-1, proteína importante en la formación de la placenta en el útero. La vacuna utiliza los mismos anticuerpos del virus para combatirlo y no existe registro de mujeres contagiadas que hayan quedado estériles.

4.- AstraZeneca fue prohibida en Europa, no es segura

No es verdad que la vacuna de esa farmacéutica haya sido restringida. Algunos países detuvieron la aplicación de forma temporal para comprobar si los efectos secundarios tenían relación con la vacuna. Son mayores los riesgos por no vacunarse, explica Rafael Radi, presidente de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay.

5.- Las vacunas modifican el ADN

Los virus usan el ADN para multiplicarse en nuestras células, sin embargo, nuestro organismo reconoce a los intrusos por su proteína “spike” y forma anticuerpos y células para defenderse.

Nuestra información genética está en el ADN, mientras que la de algunos virus, como el SARS-CoV-2, está en el ARN. El ser humano también tiene ARN, es una copia no idéntica delADN en el núcleo de las células.

6.- Pfizer y AstraZeneca no tienen estudios suficientes en humanos

Organismos internacionales reiteran que todas las vacunas pasaron por una fase de ensayos clínicos, hasta obtener calificación positiva. Debido a los requisitos que cumplen son seguras y eficaces.

7.- La evolución de la vacuna es engañosa

Los expertos aseguran que la creación de una nueva vacuna tarda entre 10 y 15 años. Mientras tanto, la primera vacuna contra el SARS-CoV-2 vio la luz en menos de un año. Este proceso no debe generar dudas porque se basan en tecnología probada con anterioridad, ya existió conocimiento previo sobre el SARS en 2002 y 2003, y MERS, en 2012.

Los países pioneros en obtener las primeras vacunas invirtieron grandes sumas de dinero; los científicos trabajaron en buenas condiciones para realizar varias pruebas. En la pandemia, la ciencia tiene el tiempo en su contra. Por esa razón, algunas fases se desarrollaron de forma paralela.

8.- Pfizer es mejor que AstraZeneca

Las dos vacunas son aprobadas y seguras, sin embargo, cada una tiene especificaciones. AstraZeneca debe aplicarse a mayores de 18 años, que no tengan antecedentes de reacción alérgica hacia algún componente de la vacuna.