Pablo Celi se defendió en la Asamblea Nacional

El excontralor del estado, Pablo Celi, se presentó este lunes ante el Pleno de la Asamblea Nacional para defenderse en el juicio político que se lleva en su contra y se autodenominó como “un reo de conciencia”.

Celi pasó al Pleno luego de que sus interpelantes, Juan Cristóbal Lloret y Viviana Veloz, presnetaran los argumentos para sustentar el caso.

Según dijo, en este juicio político se vulneró su derecho a la defensa en todas las etapas y no pudo ser escuchado en igualdad de condiciones. Entre esas vulneraciones, mencionó que no pudo contradecir algunos testimonios como el del excontralor Carlos Pólit y la fiscal Diana Salazar.

Además, mencionó que algunos legisladores, como Fernando Villavicencio, presidente de la Comisión de Fiscalización, adelantaron ciertos criterios. “Este juicio es nulo, de nulidad política y nulidad moral, porque fue acomodado desde sus inicios (…). Es un juicio de nulidad absoluta”, dijo.

Celi, que permanece detenido en la cárcel cuatro de Quito por un presunto delito de delincuencia organizada, llegó hasta la Asamblea custodiado por algunos miembros de la policía y tres de sus familiares.

Los miembros de la bancada correísta colocaron en sus curules pancartas con la leyenda “juicio Celi corrupto”, mientras los asambleístas presentaban sus alegatos.

Lloret y Veloz centraron sus acusaciones en arrogación de funciones a Celi, y hubo críticas al Consejo de Participación transitorio, por haberlo blindado como contralor subrogante en 2007 y a la Fiscalía.

Lloret aludió a versiones de la directora de Talento Humano de la Contraloría, Ligia Cobo, sobre el tema. También exhibió en la sala de sesiones un video en el que se ve a Celi romper documentos que, según dijo, eran las acciones de personal.

Veloz atribuyó lo ocurrido con Celi a un “proceso de desinstitucionalización” del país, que fue producto de una “consulta mañosa del morenato y trujillato”.  “¿Será que el Rasputín del morenato se arrepiente de todos sus pecados? Yo lo dudo”.

Sostuvo que “las acciones de Celi fueron para proscribir al correísmo” y lo definió como “el impostor que vendió a la contraloría al mejor postor”.

Lloret cuestionó el hecho de que Celi no estableciera responsabilidades contra la constructora Odebrecht en casos como el proyecto Refinería de Manabí, como ocurrió con algunos exfuncionarios.

Otras de las causales fueron la contratación de una empresa de Daniel Salcedo, principal sospechoso en una trama de corrupción en el IESS, que tenía glosa, para asuntos comunicacionales de la Contraloría.  También aludieron a interferencias en la Función Electoral.