Petroecuador reactivó la noche del 25 de julio el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), tras concluir la construcción de un bypass en la zona del río Loco, en la provincia de Napo.
La obra forma parte de las acciones urgentes para mitigar los efectos de la erosión regresiva del río Coca, que amenazaba seriamente la infraestructura petrolera, informó la estatal en un comunicado.
El nuevo bypass, de 988 metros de longitud, fue instalado entre los kilómetros 102+450 y 179+550 del oleoducto. Con esta intervención, Petroecuador busca garantizar la seguridad operativa del sistema y estabilizar el terreno a mediano plazo.
La crisis inició el 1 de julio con la paralización del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), y un día después se detuvo el SOTE debido al riesgo inminente en la zona. Durante la suspensión del bombeo, imágenes dramáticas circularon desde la vía Quito–Lago Agrio, donde ciudadanos cruzaban a pie el abismo dejado por la erosión, incluso cargando tanques de gas y niños en brazos.
El Gobierno intentó en varias ocasiones retomar el transporte de crudo sin éxito. Finalmente, los trabajos concluyeron antes de la fecha anunciada: el 26 de julio. Según Carolina Jaramillo, portavoz de la Presidencia, la obra tuvo un costo aproximado de $2 millones.
Con la reactivación del SOTE, las autoridades esperan una recuperación paulatina de las exportaciones de crudo. La paralización provocó una caída del 80% en la producción nacional solo en su primera semana, lo que significó pérdidas estimadas en $109 millones para el país.




