El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, hizo un llamado al Gobierno Nacional para abrir un diálogo “serio y concreto” con todos los sectores sociales, al considerar indispensable esta medida “para atender a quienes más sufren las consecuencias de las múltiples crisis que atraviesa el país”.
Muñoz recordó que, tras el anuncio del incremento del diésel y de varias movilizaciones, el pasado 21 de septiembre convocó a una reunión urgente de gabinete metropolitano y activó los protocolos municipales de seguridad.
“Quito no será rehén, ni de errores ajenos ni de ninguna amenaza”, manifestó Muñoz, quien además expresó su solidaridad con las personas afectadas por estos días. Insistió en que el país “no puede permitirse más violencia” y que lo que corresponde es condenarla y buscar consensos.
Además, solicitó formalmente al Ministerio de Defensa y al Ministerio del Interior resguardo policial y militar para la protección de las infraestructuras esenciales de la capital.
El burgomaestre aseguró que dispuso a la Corporación Municipal garantizar la continuidad de los servicios de salud, educación, agua potable, transporte metropolitano, recolección de basura y obra pública, mientras se mantienen activos los operativos de #QuitoEnControl para proteger a la ciudadanía.
El pronunciamiento del alcalde Muñoz tuvo lugar después de que el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Marlon Vargas, advirtiera que el paro nacional podría radicalizarse e incluso derivar en una toma de Quito, si el Gobierno Nacional no atiende las demandas planteadas por el movimiento.
«Si hay que ir a radicalizar, vamos a radicalizar el paro nacional. Y si tenemos que tomarnos la ciudad de Quito, vamos a tomarnos”, reiteró Vargas Desde Nizag, en el cantón Alausí (Chimborazo).




