El Municipio de Quito alerta sobre el impacto negativo de las reformas al COOTAD en sus programas de atención vulnerable. El alcalde Pabel Muñoz calificó hoy como una “barbaridad” las medidas que condicionan el financiamiento de la política social local. Según el burgomaestre, estos cambios legales amenazan directamente la operatividad de centros infantiles, comedores y talleres para jóvenes.
Amenaza a la primera infancia y juventud
El programa Quito Wawas representa uno de los pilares más afectados por las nuevas reglas fiscales del Gobierno. Actualmente, 95 centros brindan atención integral a 4.000 niñas y niños cada mes con una inversión de 9,7 millones de dólares. Además, el cabildo construye tres nuevas infraestructuras en Atucucho, Solanda y Pisulí para ampliar este beneficio gratuito.
Asimismo, la iniciativa Guardianes de la Niñez protege a 779 menores mediante 13 puntos de cuidado estratégico. El Municipio invierte más de 1,2 millones de dólares para erradicar el trabajo infantil en las calles de la capital. La planificación para 2026 incluye la edificación de un nuevo centro de cuidado en el sector de La Carolina.
Seguridad alimentaria y formación extracurricular
Los Comedores Comunitarios también enfrentan un futuro incierto pese a su alta demanda social. Actualmente, los puntos de Calderón, Conocoto y San Bartolo ofrecen alimentación y apoyo psicológico a miles de ciudadanos. El Municipio proyecta duplicar las ingestas diarias para finales de este año con el fin de combatir la desnutrición.
Por otro lado, el cabildo beneficia a 5.280 estudiantes municipales con talleres gratuitos de arte, deportes y robótica. Estos espacios previenen riesgos sociales como el reclutamiento delictivo mediante el fomento de la innovación y la cultura. Disciplinas como la inteligencia artificial y el periodismo forman parte de la oferta educativa que hoy carece de garantías financieras.
Defensa de la gestión social capitalina
Pabel Muñoz enfatizó que el Ayuntamiento defenderá la continuidad de estos servicios destinados a las familias más pobres. El alcalde sostuvo que muchos ciudadanos dependen exclusivamente de la gratuidad municipal para sobrevivir o recibir atención médica. Por ello, el cabildo mantendrá su modelo de gestión social frente al nuevo desafío que imponen las reglas fiscales nacionales.




