El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) confirmó que siete personas privadas de libertad (PPL) murieron entre el martes 2 y este miércoles 3 de diciembre en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil.
“El reporte preliminar confirma siete personas fallecidas”, informó la entidad, aunque no precisó las causas de los decesos.
De manera extraoficial, se conoce que los cuerpos fueron encontrados en los pabellones 1, 2 y 7, este último señalado por concentrar la mayor cantidad de internos con enfermedades activas. Según información inicial, los cadáveres no presentaban signos de violencia.
La Dirección Nacional de Criminalística y Ciencias Forenses realiza el levantamiento de indicios, pericias y análisis técnicos para determinar las causas y circunstancias de los fallecimientos.
Estas muertes se suman a los siete fallecimientos registrados entre el 27 y el 30 de noviembre en el mismo centro penitenciario, lo que eleva a doce el número de internos muertos en menos de una semana.
Las causas están bajo investigación, aunque las autoridades reconocen que la Penitenciaría atraviesa un escenario crítico debido a enfermedades infecciosas y a la falta de acceso adecuado a atención médica y alimentación.
La Penitenciaría del Litoral ha sido catalogada como una de las cárceles más peligrosas del país. Organizaciones de derechos humanos, la Defensoría del Pueblo y familiares de los internos han advertido reiteradamente sobre el deterioro de las condiciones de salud.
Más de 500 internos fallecidos en 2025
Organizaciones de derechos humanos alertan que la situación es alarmante. El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) de Guayaquil reporta que 592 personas privadas de libertad han muerto en la Penitenciaría del Litoral en lo que va del año, una cifra que supera incluso el número total de reclusos asesinados durante las masacres carcelarias registradas entre 2021 y 2024 (567).
Organizaciones de derechos humanos advierten que las condiciones en los pabellones —hacinamiento, desnutrición y brotes de enfermedades infecciosas— podrían estar detrás de buena parte de estos decesos.




