Desde junio de 2025, la administración de Donald Trump ha puesto en marcha una ofensiva sin precedentes contra los inmigrantes naturalizados en Estados Unidos. La nueva política busca revocar la ciudadanía y deportar a quienes hayan obtenido la nacionalidad estadounidense de manera irregular o mediante engaños.
Impacto en figuras públicas y procesos de desnaturalización
La directriz permite a fiscales federales iniciar procesos civiles contra personas que, según ellos, obtuvieron la ciudadanía de forma fraudulenta. Entre los afectados, figuran figuras públicas como Elon Musk, nacido en Sudáfrica, y Zohran Mamdani, candidato a alcalde de Nueva York, nacido en Uganda. Trump amenazó con deportarlos si enfrentan sus políticas. La medida también apunta a personas involucradas en delitos graves, incluyendo crímenes de guerra y abusos a derechos humanos. Además, contempla procesos contra quienes hayan mentido en formularios migratorios o cometido fraudes. La decisión genera inquietud entre juristas y organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes.
“Se está creando una segunda clase de ciudadanos”, afirmó Sameera Hafiz, directora del Centro para Los Recursos Legales de los Inmigrantes. Los abogados advierten que estos procedimientos civiles no garantizan un abogado público, lo que deja en desventaja a quienes no pueden pagar representación legal. La prueba en estos casos es menos estricta que en los procesos penales, fortaleciendo la posición del gobierno. Aunque aún no se conocen cifras exactas, casos como el de Elliott Duke, un veterano con ciudadanía revocada por delitos no revelados en su proceso, ejemplifican las nuevas prioridades del Departamento de Justicia.
Casos polémicos: Mamdani, Musk y el futuro de la inmigración en EEUU
El caso de Zohran Mamdani, nacido en Uganda y ciudadano desde 2018, ha generado controversia. Tras ganar las primarias demócratas, sectores de derecha lo atacan por su origen musulmán y sus posiciones socialistas. El congresista republicano Andy Ogles solicitó una investigación por supuestos vínculos con organizaciones terroristas. Trump también criticó a Mamdani, calificándolo de “un comunista puro” y sugiriendo que su ciudadanía podría haberse obtenido ilegalmente. Mamdani denunció que estas acusaciones son una ofensiva islamofóbica y una amenaza a su integridad.
En paralelo, Elon Musk enfrenta amenazas similares. El magnate, originario de Sudáfrica, con pasaporte canadiense y ciudadano estadounidense desde 2002, criticó el nuevo proyecto de ley que financia la agenda de Trump. Musk afirmó que el proyecto aumentará la deuda y perjudicará el desarrollo de energías renovables y vehículos eléctricos, afectando sus empresas como Tesla. Trump respondió en Fox News, advirtiendo que podría cancelar contratos y deportar a Musk a Sudáfrica. También se cuestiona si Musk mintió en su proceso de naturalización, lo que podría ser causa para revocar su ciudadanía.
El pasado migratorio de Musk ha sido objeto de debate. Algunos sugieren que trabajó ilegalmente en EE. UU. y que, si se demuestra que mintió en su proceso, podría perder su ciudadanía. Aunque parece improbable, las nuevas directrices del Departamento de Justicia dejan abierta esa posibilidad. La política migratoria de Trump en 2025 marca un punto de inflexión en la historia de la inmigración en Estados Unidos, con amenazas de deportación masiva y revocación de ciudadanía para figuras públicas y ciudadanos comunes.




