Guayaquil vivió una noche violenta este jueves, 31 de julio, marcada por dos ataques armados que estremecieron tanto a la zona urbana como a la rural costera.
Mientras un grupo de sicarios abrió fuego contra ocho hombres en el sector del Guasmo Central, al sur de la ciudad, otro ataque se registraba simultáneamente en la isla Puná, donde dos embarcaciones fueron incendiadas tras una ráfaga de disparos.
Masacre en el Guasmo: una víctima mortal y siete heridos

En la cooperativa Nueva Granada, en el Guasmo Central, la tranquilidad se rompió cerca de las 20:00 cuando al menos cuatro hombres armados descendieron de un vehículo y dispararon indiscriminadamente contra un grupo de personas que bebía licor en los exteriores de una unidad educativa.
El tiroteo, que según los residentes dejó oír más de 80 detonaciones, provocó la muerte de uno de los presentes y dejó a siete personas con heridas en diversas partes del cuerpo. “Repartieron bala como locos”, relató un testigo anónimo a medios locales. Algunas de las víctimas quedaron tendidas en el suelo, mientras que otras lograron huir, aunque con lesiones.
Personal de Criminalística llegó al lugar para levantar los indicios balísticos. Casquillos de bala cubrían la vía y varios impactaron en la fachada del establecimiento educativo. Durante las pericias, el estallido de fuegos artificiales generó una nueva ola de pánico entre los habitantes, que pensaron en un segundo ataque.
Horas más tarde, en uno de los hospitales a los que fueron trasladados los heridos, se confirmó el deceso de una de las víctimas. El vehículo del Servicio Nacional de Medicina Legal arribó pasada la medianoche, pero el retiro del cadáver se retrasó por más de tres horas.
Hasta el momento, no se ha emitido información oficial sobre el número total de fallecidos o la identificación de los atacantes.
Terror en la isla Puná
Mientras la violencia sacudía el sur de Guayaquil, otro hecho criminal se reportaba en el muelle de la isla Puná, también en la provincia del Guayas. Un grupo de hombres armados irrumpió en el lugar disparando, para luego incendiar una embarcación, en lo que sería un mensaje de intimidación a los propietarios de lanchas.
Dentro de una de las lanchas se encontraba una pareja, que fue retenida momentáneamente por los atacantes y luego abandonada en otro punto de la isla. Las primeras hipótesis apuntan a que los atacantes buscaban presionar a los dueños de las embarcaciones para cobrar extorsiones —conocidas como “vacunas”— a cambio de supuesta seguridad en la zona.
Videos grabados por residentes con sus celulares muestran el momento en que las embarcaciones se incendiaron, generando preocupación entre la población.
El ECU 911 confirmó que la emergencia fue atendida con apoyo de la Policía Nacional, Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Bomberos. Hasta el momento no se ha informado de personas heridas ni detenidas por este ataque.
La comunidad de Puná, visiblemente afectada, exige acciones inmediatas por parte de las autoridades. La Policía ha iniciado investigaciones para determinar los responsables de este nuevo acto de violencia en la franja costera.
Ambos episodios son reflejo de la creciente inseguridad que golpea a la provincia del Guayas, y vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre el control territorial de bandas criminales en zonas urbanas y marítimas.




