OPINIÓN

El Estado y su rol para disminuir las brechas de inequidad | Opinión

Por: Héctor Calderón

¿Sabes qué tan importante es el rol del Estado en la vida cotidiana de cada ecuatoriano y ecuatoriana? El artículo 23 de la Constitución establece que los y las ecuatorianas tenemos “El derecho a una calidad de vida que asegure la salud, alimentación y nutrición, agua potable, saneamiento ambiental; educación, trabajo, empleo, recreación, vivienda, vestido y otros servicios sociales necesarios”. Asimismo, el artículo 43 determina que “Los programas y acciones de salud pública serán gratuitos para todos. Los servicios públicos de atención médica, lo serán para las personas que los necesiten. Por ningún motivo se negará la atención de emergencia en los establecimientos públicos o privados.” De igual forma, el artículo 66 menciona que “La educación es derecho irrenunciable de las personas, deber inexcusable del Estado, la sociedad y la familia; área prioritaria de la inversión pública, requisito del desarrollo nacional y garantía de la equidad social. Es responsabilidad del Estado definir y ejecutar políticas que permitan alcanzar estos propósitos.”

En este contexto, es fundamental insistir que, entre otras cosas, el Estado tiene la obligación de establecer condiciones de equidad para el acceso a educación, salud, seguridad, servicios de calidad para todos y todas. En una sociedad como la nuestra, las brechas de oportunidades son enormes. La inequidad es latente y cada vez se profundiza más por lo que es urgente que se tomen acciones desde las autoridades. No es posible que, en el Ecuador, cerca de 200 mil niños, niñas y adolescentes hayan dejado de estudiar o que a diario tengamos noticias de faltas de medicamentos en hospitales y dispensarios médicos.

Muchos de los problemas de inseguridad que vive el país se producen debido a la desatención del Estado. En poblaciones, en sectores donde los jóvenes no estudian, donde las familias no tienen trabajo es más fácil que las pandillas, las bandas criminales pueden subsistir y fortalecerse.

No es solo llenarse la boca para hablar de oportunidades, es saber gestionar, es tener la decisión política de revitalizar el rol y presencial del Estado. No se trata de burocratizar el país o tener un Estado sobre protector, sino, se trata de tener un Estado que garantice las mismas oportunidades, que disminuya las brechas. Es un ganar – ganar, porque esa generación de oportunidades, esa eliminación paulatina de la inequidad permitirá que más jóvenes, que más personas produzcan, generen trabajo, dinamicen el flujo del capital, paguen impuestos, aporten al desarrollo económico, productivo y social del país.

Por ello, debemos tener cuidado cuando alguien nos habla de reducción del Estado y privatización. ¿Hay que buscar la eficiencia? Sí. ¿Hay que modernizar y dinamizar los procesos? Claro. Lo que no podemos permitir es que la salud, la educación, la seguridad, los servicios sean un privilegio.

¡Mucho ojo, ahora que estamos definiendo el futuro de nuestro país!

La opinión de Héctor Calderón.

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