Julio Alberto Martínez Alcívar, conocido como alias “Negro Tulio”, presunto cabecilla del Grupo de Delincuencia Organizada (GDO) “Chone Killers”, fue sentenciado nuevamente por liderar una organización delictiva que mantenía vínculos con funcionarios del Municipio de Durán. Según la Fiscalía, el grupo se beneficiaba de contratos públicos y utilizaba recursos estatales para cometer varios delitos.
El Ministerio Público informó este martes, 1 de julio, que 17 personas, incluido ‘Negro Tulio’, recibieron condenas por delincuencia organizada. Entre los delitos vinculados están sicariato, extorsión, concusión y narcotráfico. La Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada (Fedoti) del Guayas presentó pruebas durante el juicio que confirmaron el funcionamiento de esta estructura.
La red operaba desde la Penitenciaría del Litoral. Alias ‘Negro Tulio’ la dirigía con apoyo de personas privadas de libertad y de funcionarios municipales. Tenía vínculos con servidores del Municipio de Durán.
Alias “Negro Tulio” fue extraditado desde Panamá en agosto de 2024 junto con su esposa, Alexandra Germania E. A., también sentenciada. Ambos pertenecen al grupo criminal ‘Chone Killers’. Figuraba entre los más buscados por organizar atentados terroristas en gasolineras, el asesinato de dos fiscales y manejar una presunta red de corrupción en el Municipio de Durán.
El 25 de mayo de 2025 fue sentenciado a 34 años y ocho meses de prisión por el delito de terrorismo.
Contratos fraudulentos y red institucional
Un informe de la Policía Nacional detalló cómo los implicados organizaron una red para obtener contratos con el municipio. Ocho funcionarios públicos colaboraban con ‘Negro Tulio’ y su esposa. La estructura presionaba a quienes manejaban los pagos y facilitaba el lavado de dinero.
Según el canal Ecuavisa, una empresa de Alexandra Germania recibió USD 189.621 para regenerar un parque, pero nunca ejecutó la obra. Cuatro empresas ligadas a la pareja prestaban servicios de vialidad, señalización, transporte y reconstrucción. Todas estaban vinculadas a familiares o prestanombres de los ‘Chone Killers’.
Escuchas telefónicas revelaron que el cabecilla ordenaba usar materiales de mala calidad para conseguir nuevos contratos. La red criminal extendió su control hasta los Bomberos, la Agencia de Tránsito y el Registro de la Propiedad de Durán.




