El 1 de agosto de 2025, el Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín (HCAM), de Quito, ofreció disculpas públicas a Nachito, a sus padres y a su familia por una mala práctica médica ocurrida en noviembre de 2014, cuando el niño tenía 10 meses.
El director del IESS, Francisco Abad; la gerenta general del HCAM, Maribel López; directores médicos y administrativos, así como el coordinador jurídico del hospital estuvieron en el acto.
“Con profundo pesar y pleno reconocimiento de nuestra responsabilidad institucional, el IESS ofrece sus más sinceras disculpas a Nachito, a sus padres, Sandra, Henry y a toda su familia, por el sufrimiento que han soportado durante más de una década como consecuencia de errores inaceptables en la atención médica recibida”, expresó el HCAM.
Precisó que “lo que debía ser un procedimiento ambulatorio, sencillo, derivó en una cadena de omisiones graves, falta de equipamiento pediátrico, uso de instrumental inapropiado, respuestas médicas inadecuadas y medidas improvisadas”.
Con este precedente, el IESS se comprometió a “garantizar una atención digna, eficiente, empática y profesional, con énfasis especial en la protección de los grupos prioritarios como niñas, niños y adolescentes”.
El director del IEES manifestó: “esto no puede volver a pasar. Esto tiene que marcar un precedente para que el servicio que da la seguridad social y el Estado estén marcados no solo por cumplir, sino por la excelencia”
El funcionario aseguró que facilitarán la información necesaria para que este caso no quede en la impunidad.
El caso de Nachito
En 2014, los padres de Nachito lo llevaron al HCAM, por derivación de un centro de salud, debido a un cuadro de ausencia testicular. La cirujana pediátrica, Yolanda Victoria G. R. practicó una operación laparoscópica exploratoria. Seis horas después de la cirugía le dieron el alta.
La intervención se practicó sin el equipo quirúrgico completo (sin ayudantes) y con instrumental quirúrgico para adulto. Fiscalía detalló que se trató de una operación que podía practicarse hasta los 12 años.
La madrugada del 28 de noviembre, el menor presentó fiebre y vómito. Sus padres acudieron a la emergencia al hospital Padre Carollo. Una radiografía evidenció líquido en el cuerpo del bebé y lo remitieron al HCAM, pero allí no le permitieron el ingreso oportuno.
Horas después, cuando lograron contactar a la cirujana, operó por segunda vez al niño y encontró una perforación intestinal que fue suturada. Sin embargo, varios testimonios de peritos médicos apuntaron a que del orificio fugó líquido fecal y causó shock séptico, lo que provocó daño cerebral irreversible en el niño: quedó con un 38% de discapacidad intelectual.




