El exvicepresidente Jorge Glas enfrenta un “estándar mínimo de humanidad” en la nueva cárcel del presidente Daniel Noboa, según denunció este 18 de noviembre su abogada, Sonia Vera, tras mantener una reunión telemática con su defendido. Glas fue trasladado a ese centro penitenciario la semana pasada, pese a que la construcción de la prisión aún se encuentra al 40 %.
Vera afirmó en la red social X que encontró a Glas “extremadamente debilitado, angustiado y con una resignación que golpea”, y aseguró que las condiciones en las que se encuentra “no son una detención, sino un escenario de deterioro acelerado, incompatible con la vida y con cualquier estándar mínimo de humanidad”.
Según el relato de la jurista, Glas le dijo que no tiene agua para beber, permanece encerrado 24 horas al día, duerme “sobre un material caliente y antihigiénico” y lleva ocho días con la misma ropa. También habría mencionado que “está pasando hambre” y que le cambian y combinan medicamentos sin criterio, sin acceso a su historia clínica, sin evaluación médica y sin supervisión profesional.
“En un momento, con la voz quebrada, dijo: ‘Estaba mejor en La Roca’”, escribió Vera, en alusión a la prisión de máxima seguridad donde Glas permaneció desde 2024, tras su detención durante el asalto ordenado por Noboa a la Embajada de México para capturarlo pese a que ya había recibido asilo político. Ese episodio provocó una grave crisis diplomática y la ruptura de relaciones entre ambos países.
El traslado de Glas se produjo días antes del referéndum que Noboa terminó perdiendo, como parte de una orden presidencial para mover a la nueva cárcel a 300 presos considerados “los más peligrosos”. La abogada sostuvo que esta decisión “significa un incumplimiento deliberado” de la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que a inicios de noviembre dictó medidas cautelares para proteger la salud física y mental del exvicepresidente.
Vera advirtió que Glas enfrenta un “riesgo vital inmediato” y pidió su hospitalización de manera urgente, ya que cada día adicional “profundiza un daño que pronto será irreversible”.
Jorge Glas, uno de los hombres fuertes del gobierno del expresidente Rafael Correa (2007–2017), acumula tres condenas por corrupción y permanece bajo custodia mientras continúan los procesos judiciales en su contra.




