Escombros y vidrios rotos quedaron esparcidos en la calzada de la avenida 17 y la calle Gómez Rendón, en Guayaquil, tras una detonación registrada la noche del martes, 6 de enero. El hecho ocurrió alrededor de las 23:00, en una esquina de alta afluencia comercial del centro-sur de la ciudad.
Según testigos, el estruendo fue intenso y causó alarma entre residentes y transeúntes. La explosión afectó directamente a una licorera ubicada en el sector, donde la onda expansiva abrió un hoyo en la estructura. También se reportaron daños menores en el letrero de una farmacia y en un local de venta de comida contiguo.
De acuerdo con un reporte del portal digital Primicias, la mañana de este miércoles propietarios y trabajadores de los negocios llegaron para retirar escombros y limpiar la zona, mientras curiosos observaban con precaución el lugar del incidente.
Hasta el momento e desconoce si los dueños de los establecimientos habían recibido amenazas previas. La Policía Nacional mantiene las investigaciones para determinar las causas y posibles responsables del ataque.
El uso de explosivos se ha vuelto recurrente en Guayaquil en los últimos meses, principalmente como mecanismo de extorsión y amedrentamiento contra comerciantes. Las autoridades no descartan que estos hechos formen parte de una estrategia de “terror psicológico”, en medio de un contexto de reiteradas alertas —algunas de ellas falsas— relacionadas con artefactos explosivos en la ciudad.




