Las cancilleres Gabriela Sommerfeld y Rosa Villavicencio se reunieron este 6 de febrero en Quito para limar asperezas bilaterales. No obstante, el encuentro dejó un sabor agridulce. Las funcionarias lograron avances en seguridad fronteriza, pero fracasaron en resolver el conflicto arancelario actual.
La pugna por los aranceles continúa
La delegación de Colombia solicitó formalmente a Ecuador suspender el arancel del 30 % aplicado a sus exportaciones. Sin embargo, el Gobierno de Daniel Noboa mantuvo la medida vigente hasta alcanzar acuerdos en otras áreas estratégicas.
Como respuesta inmediata, Bogotá firmará un decreto para imponer gravámenes similares a los productos ecuatorianos. Además, el país vecino presentará una demanda formal ante la Comunidad Andina (CAN). Colombia sostiene que Ecuador ignora el Acuerdo de Cartagena, el cual prohíbe tratos discriminatorios contra productos de países miembros.
Prioridad en el control fronterizo
Pese a la fricción comercial, ambas naciones priorizarán los operativos militares en la zona de frontera. Ecuador y Colombia acordaron reforzar sus estrategias conjuntas para combatir al crimen organizado transnacional de forma inmediata.
Por su parte, Sommerfeld y Villavicencio también analizaron mecanismos de colaboración judicial más expeditos. Durante el diálogo, las diplomáticas abordaron la cooperación energética, aunque la venta de electricidad colombiana sigue pausada actualmente.
El origen del conflicto diplomático
La tensión escaló tras la decisión del presidente Daniel Noboa de gravar las importaciones colombianas con un 30 %. Noboa justificó esta sanción por la supuesta falta de apoyo de Gustavo Petro en la lucha contra grupos armados.
A pesar de las diferencias, las cancilleres resaltaron su compromiso por superar estos obstáculos en el menor tiempo posible. Por lo tanto, las mesas técnicas continuarán trabajando para normalizar la relación bilateral y el flujo de energía hacia el territorio ecuatoriano.




