El presidente Daniel Noboa denunció este miércoles, 29 de abril, una presunta incursión de guerrilleros colombianos por la frontera norte del país, lo que generó un nuevo episodio de tensión diplomática con Colombia.
A través de su cuenta en la red social X, el mandatario afirmó que varias fuentes alertaron sobre el ingreso de estos grupos armados a territorio ecuatoriano, señalando que estarían “impulsados por el Gobierno” del presidente Gustavo Petro.
“Cuidaremos nuestra frontera y a nuestra población”, escribió Noboa, quien además lanzó un mensaje directo a su homólogo colombiano: “Dedíquese a mejorar la vida de su gente en vez de querer exportar problemas a países vecinos”.
Petro responde
La reacción del presidente colombiano no se hizo esperar. Minutos después, Gustavo Petro respondió públicamente invitando a Noboa a reunirse en la zona limítrofe.
“Vaya usted a la frontera norte y se encuentra conmigo y construimos la paz de esos territorios, deje de creer mentiras”, expresó Petro, desestimando las acusaciones.
Escalada de tensiones entre ambos países
El cruce de declaraciones ocurre en un contexto de deterioro en las relaciones bilaterales entre Ecuador y Colombia durante 2026.
Las diferencias se han profundizado tras la imposición de aranceles por parte de Ecuador a productos colombianos —denominados como tasa de seguridad—, medida que fue respondida por el país vecino con decisiones similares, además de la suspensión de la venta de energía.
A esto se suma el incremento en las tarifas para el transporte de crudo colombiano a través del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), lo que ha intensificado las fricciones comerciales.
En el plano político, ambos mandatarios han intercambiado críticas en distintos escenarios. Petro ha cuestionado decisiones del Gobierno ecuatoriano y ha calificado como “preso político” al exvicepresidente Jorge Glas, lo que fue rechazado por Noboa al considerarlo una injerencia en asuntos internos.
La denuncia sobre una posible incursión armada se produce en medio de un contexto de alta sensibilidad en la frontera norte, donde operan grupos irregulares y redes vinculadas al narcotráfico.




