Diez iguanas marinas de Galápagos (Amblyrhynchus cristatus) retornaron este domingo, 31 de mayo, al archipiélago, luego de permanecer bajo cuidado especializado en Guayaquil tras ser rescatadas en un presunto caso de tráfico ilegal de fauna silvestre que involucra a tres ciudadanos de nacionalidad tailandesa.
El traslado fue ejecutado por la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente y Energía, como parte de las acciones técnicas, veterinarias y judiciales desarrolladas desde la detección del caso el pasado 19 de mayo en el aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil.
La repatriación de los ejemplares se realizó luego de que la DPNG compareciera ante la Fiscalía General del Estado y solicitara, como medida urgente, la autorización para trasladar a las especies al archipiélago. La petición fue acogida por las autoridades competentes, que además dispusieron el desplazamiento de un equipo de investigación a Galápagos para la ejecución de pericias técnicas especializadas.
Dos iguanas murieron tras el rescate
Las autoridades informaron que de las 12 iguanas marinas recuperadas inicialmente, dos fallecieron. Una murió en el aeropuerto y otra días después mientras recibía atención especializada.
Los resultados de la necropsia practicada por especialistas del Parque Histórico de Guayaquil serán incorporados a la investigación para determinar las causas exactas de muerte, aunque preliminarmente se presume que las condiciones en las que fueron transportadas habrían incidido en su deterioro.
Cuando fueron halladas, las iguanas tenían sus extremidades amarradas y estaban envueltas en medias de nylon dentro de bolsos de mano, según el reporte oficial.
Evaluaciones sanitarias y análisis genéticos
Las diez iguanas sobrevivientes permanecieron bajo monitoreo veterinario permanente en Guayaquil, donde recibieron controles clínicos, evaluaciones de peso y talla, alimentación especializada basada en algas, control de temperatura y análisis biológicos para descartar la presencia de virus, bacterias u otros patógenos que pudieran representar riesgos para las poblaciones silvestres de Galápagos.
Además, la Universidad San Francisco de Quito realizará estudios genéticos de las muestras sanguíneas obtenidas para identificar la isla de origen de cada ejemplar.
La información permitirá determinar con precisión las poblaciones de donde fueron extraídas y planificar su eventual reintegración a su hábitat natural.
Permanecerán en cuarentena antes de ser liberadas
Una vez en Galápagos, las iguanas ingresaron a un nuevo sistema de cuarentena administrado por la DPNG, donde permanecerán bajo observación especializada entre 15 y 20 días.
Durante este período continuarán los controles sanitarios y el monitoreo permanente mientras se esperan los resultados definitivos de laboratorio que permitirán establecer si los ejemplares pueden ser liberados sin riesgo para los ecosistemas del archipiélago.
“La repatriación de estas iguanas marinas es el resultado de un trabajo articulado entre autoridades ambientales, judiciales, equipos veterinarios, científicos y organismos de control”, señaló la viceministra de Ambiente y Marino Costero, Alicia Jaramillo.
Investigación continúa por presunto tráfico internacional
El caso permanece bajo investigación para determinar cómo fueron extraídas las iguanas desde Galápagos y establecer posibles vínculos con redes internacionales de tráfico ilegal de especies silvestres.
Las iguanas marinas de Galápagos son una especie endémica protegida por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), bajo el Apéndice I, que otorga el máximo nivel de protección internacional.
El Ministerio del Ambiente recordó que el tráfico ilegal de vida silvestre constituye una grave amenaza para la biodiversidad ecuatoriana y que este delito está tipificado en el artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), con sanciones que incluyen penas privativas de libertad.




