Las dificultades para acceder a servicios médicos especializados, la falta de espacios adaptados y la discriminación siguen siendo desafíos para quienes viven con acondroplasia y otras displasias óseas. Una campaña nacional busca sensibilizar a la sociedad y promover una mayor inclusión.
En Ecuador, alrededor de 6.000 personas viven con acondroplasia y otras displasias óseas, según estimaciones de la Fundación ADOE. Más allá de las características físicas asociadas a estas condiciones, muchas enfrentan obstáculos cotidianos que limitan su autonomía, desde instalaciones poco accesibles hasta prejuicios en espacios educativos, laborales y sociales.
Con el propósito de visibilizar estas dificultades, familias y colectivos impulsan la campaña «Un Ecuador a la Altura de Todos», una iniciativa que combina actividades recreativas, educación y expresiones culturales para promover el respeto y la igualdad de oportunidades.
Los obstáculos van más allá de la estatura


Una de las principales preocupaciones de las familias es el acceso oportuno a servicios de salud especializados. La Fundación ADOE señala que todavía existen dificultades para obtener diagnósticos tempranos, atención médica adecuada y medicamentos cuando son necesarios.
A esto se suman las barreras arquitectónicas que persisten en centros educativos, hospitales, establecimientos comerciales y espacios públicos. La falta de infraestructura adaptada puede dificultar actividades cotidianas y reducir la independencia de quienes viven con estas condiciones.
Sin embargo, los obstáculos no son únicamente físicos. Las burlas, los estereotipos y los comentarios discriminatorios también afectan su participación en la sociedad.
Por ello, la organización considera fundamental impulsar cambios que permitan reconocer las capacidades individuales sin que la estatura se convierta en motivo de exclusión.
El deporte como herramienta para derribar prejuicios


Como parte de las actividades de sensibilización, el 25 de octubre se realizaron las Olimpiadas Lúdicas y de Movimiento, una jornada que reunió a niños, jóvenes y adultos en actividades recreativas y de integración.
El encuentro buscó demostrar que las oportunidades de participación no deben estar condicionadas por las características físicas de las personas.
Las dinámicas también permitieron compartir experiencias entre las familias y promover la convivencia en un entorno inclusivo. La programación incluyó atención psicológica y charlas educativas, con énfasis en el acompañamiento y la sensibilización.
Una canción para fortalecer la identidad colectiva
La campaña contempla además el lanzamiento de una canción insignia, concebida como un símbolo de identidad y representación para quienes viven con acondroplasia y otras displasias óseas. La propuesta también incorpora prendas de color verde como elemento distintivo de las actividades.
A través de estas expresiones, la Fundación ADOE busca ampliar el alcance de su mensaje y fomentar una mayor comprensión social de estas condiciones.
Aunque las jornadas recreativas y las campañas de sensibilización contribuyen a dar visibilidad a esta población, las familias consideran necesario avanzar hacia soluciones que tengan efectos permanentes.
Entre sus principales demandas están mejorar el acceso a la salud, adaptar la infraestructura y combatir las prácticas discriminatorias.
La iniciativa plantea que la inclusión no debe limitarse a fechas conmemorativas, sino reflejarse en las condiciones que permitan a todas las personas estudiar, trabajar, desplazarse y participar en la sociedad con autonomía y dignidad.

