Al menos 40 personas murieron, entre militares y civiles, tras el ataque estadounidense contra Venezuela ocurrido la madrugada del sábado, 3 de enero de 2026, según informó a The New York Times un alto funcionario venezolano que habló bajo condición de anonimato para describir reportes preliminares.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el sábado en Fox News que ningún soldado estadounidense murió durante la operación, aunque sugirió que algunos miembros del ejército resultaron heridos. Más tarde, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, explicó en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago junto a Trump que helicópteros estadounidenses, desplegados para extraer al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, recibieron fuego enemigo. Caine precisó que un helicóptero fue alcanzado, pero continuó en condiciones de volar, y que todas las aeronaves estadounidenses regresaron a su base.
Tras el ataque, comenzaron a conocerse detalles sobre la muerte de una civil en Catia La Mar, una zona costera de bajos ingresos al oeste del aeropuerto de Maiquetía. Un ataque aéreo impactó un complejo de apartamentos civiles de tres plantas y derribó una pared exterior en las primeras horas del sábado, mientras fuerzas estadounidenses asaltaban la ciudad.
Algunas de las víctimas
El bombardeo mató a Rosa González, de 80 años, e hirió de gravedad a otra persona, según confirmó la familia de la víctima. Por la tarde, un investigador del gobierno acudió al lugar, entrevistó a testigos y recogió proyectiles.
Wilman González, sobrino de la fallecida, relató que se agachó al escuchar el impacto alrededor de las 2:00 a. m. y que estuvo a punto de perder un ojo. Recibió tres puntos en un lado del rostro. Horas después, aún aturdido, mostró a periodistas el punto donde impactó la artillería estadounidense. Al ser consultado sobre su futuro tras perder su vivienda, respondió: “No lo sé”. Mientras hablaba poco, se agachó para rescatar lo que pudo entre los escombros, incluidos un viejo paraguas y un juego de cajones.
El impacto dejó al descubierto el interior de un apartamento. Entre los restos apareció un retrato del héroe independentista Simón Bolívar, marcado por la metralla. Un vecino identificado como Jorge, de 70 años, dijo que el ataque aéreo le hizo perderlo todo.
Durante la tarde del sábado, varias personas se reunieron fuera del edificio mientras otras buscaban entre los restos de sus hogares. La mayoría guardaba silencio. Algunos rezaban; otros expresaban enojo.
Los residentes indicaron que cuatro hombres intentaron rescatar a Rosa González tras el ataque. La trasladaron en una motocicleta a un hospital, donde el personal médico la declaró muerta a su llegada. Otra mujer también fue llevada a un hospital; más tarde, los médicos informaron a los vecinos que había sobrevivido, aunque permanecía en estado crítico.




