El atentado sacudió el centro de la urbe tras recientes operativos estatales contra la minería ilegal y dejó panfletos con amenazas de muerte.
Desconocidos atacaron con artefactos explosivos las instalaciones de la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom) en el centro de Machala.
El suceso violento ocurrió aproximadamente a las 20:30 de la noche del viernes 12 de junio de 2026 en la capital orense.
La fuerte detonación provocó severos daños materiales en la infraestructura pública y generó pánico entre los comerciantes y transeúntes del sector.
Destrucción estructural y descarte de víctimas
El estallido aconteció específicamente en el edificio institucional ubicado en las calles Buenavista, entre Bolívar y Rocafuerte.
La onda expansiva destruyó por completo los ventanales de la entidad, dañó una puerta metálica enrollable y afectó a varios inmuebles contiguos.
Aunque los reportes iniciales alertaron sobre una posible víctima, el Gobierno Nacional confirmó después que el incidente no dejó personas heridas.
Panfletos con amenazas a los funcionarios
Durante las inspecciones en los exteriores del establecimiento, los agentes de la Policía Nacional encontraron cinco panfletos con mensajes intimidatorios.
Los escritos contenían amenazas directas contra los servidores públicos de Arcom responsables de los procesos de regulación y fiscalización minera.
Los atacantes acusaron a los funcionarios de cometer supuestas extorsiones y lanzaron una advertencia tajante al escribir que los iban a reventar.
Represalia de grupos dedicados a la minería ilegal
El Ministerio de Ambiente y Energía rechazó con firmeza el atentado y lo vinculó con la lucha estatal contra la delincuencia.
La institución estatal señaló que la agresión ocurrió pocas horas después de ejecutar 88 operativos contra la minería ilegal en El Oro.
El régimen aseguró que el hecho representa una reacción violenta de las mafias que intentan amedrentar las intervenciones de las Fuerzas Armadas.
Recolección de indicios y seguridad en la zona
Personal del Cuerpo de Bomberos y policías especializados acordonaron inmediatamente el perímetro céntrico para mitigar riesgos y asegurar las evidencias físicas.
Los peritos de Criminalística recolectaron los panfletos y los restos del material explosivo para iniciar las investigaciones que permitan identificar a los autores.




