Alrededor de 150 profesionales médicos perdieron sus empleos este martes tras recibir notificaciones vía Quipux. La Federación Médica Ecuatoriana rechaza la medida y advierte un agravamiento en la crisis sanitaria nacional.
Una nueva ola de desvinculaciones sacude al sistema de salud pública en la capital desde la noche del lunes 14 de abril. El Ministerio de Salud ejecutó los primeros despidos en establecimientos estratégicos como el Hospital Docente de Calderón.
En dicha casa de salud, las autoridades separaron a tres médicos, una oftalmóloga con diez años de servicio y personal administrativo. La medida afecta principalmente a trabajadores con nombramientos provisionales y contratos ocasionales.
Impacto en la atención y desabastecimiento
La Federación Médica Ecuatoriana (FME) manifestó su rotundo rechazo a estas decisiones administrativas. El gremio sostiene que los despidos ocurren en medio de una crisis por falta de insumos y sobrecarga laboral.
Santiago Carrasco, presidente de la FME, alertó que reducir el personal incrementa el riesgo de mortalidad evitable. Además, la organización prevé retrasos críticos en diagnósticos y una saturación peligrosa de las salas de emergencia.
Proyecciones de la reorganización institucional
Reportes de prensa indican que el Gobierno prevé desvincular a otros 1.050 funcionarios durante el resto de abril. Esta acción forma parte de un proceso de optimización de eficiencia dispuesto por la cartera de Estado.
El Ministerio de Salud ordenó a las direcciones provinciales elaborar nóminas específicas para continuar con las separaciones. Según la institución, el objetivo final es fortalecer la atención ciudadana mediante una reestructuración administrativa.
Exigencias del gremio médico
La FME exige la suspensión inmediata de los despidos y la reincorporación del personal afectado. Para el gremio, estas medidas demuestran una preocupante desconexión entre la administración y las necesidades epidemiológicas del país.
Finalmente, los profesionales demandan un plan nacional de fortalecimiento sanitario con criterios técnicos. Advierten que la precarización del talento humano profundiza las inequidades y disminuye la calidad de vida de los pacientes vulnerables.




