Las autoridades ecuatorianas entregaron a Colombia a Luis Rolando Osorio Arévalo, alias “Mison”, señalado como líder del grupo delictivo Los Maruchos y pieza clave en la expansión de la organización criminal Tren de Aragua en Bogotá.
El traslado se realizó tras su captura en Lago Agrio, en febrero de 2026, en el marco de una notificación azul de Interpol. Posteriormente, fue entregado a las autoridades colombianas en el Puente Internacional de Rumichaca, principal paso fronterizo entre ambos países.
Perfil de “narco invisible”
Alias Mison era considerado un “narco invisible” por su bajo perfil. Según las investigaciones, operaba bajo la fachada de empresario del entretenimiento, lo que le permitió establecer una red de bares, discotecas y hospedajes utilizados como centros de operaciones ilícitas en Bogotá.
Las autoridades colombianas señalan que estas estructuras eran utilizadas para actividades como extorsión, reclutamiento de personas y otros delitos vinculados al crimen organizado.
Vínculos con el Tren de Aragua
De acuerdo con los reportes oficiales, Osorio Arévalo habría sido determinante en el ingreso del Tren de Aragua a la capital colombiana desde 2018. Esta organización habría captado principalmente a migrantes para integrarlos a sus redes criminales.
Funcionarios de seguridad en Colombia calificaron su captura como uno de los golpes más importantes contra estructuras delictivas en la ciudad en los últimos años.
Operación binacional y antecedentes
El comandante de la Policía de Bogotá destacó la coordinación entre autoridades ecuatorianas y colombianas para ubicar y detener a alias Mison, quien habría huido a Ecuador en 2024 para evadir operativos en su país.
Durante su permanencia en territorio ecuatoriano, continuó operando bajo una identidad empresarial. Las investigaciones revelan que acumuló bienes por más de 5,5 millones de dólares, incluyendo propiedades, vehículos y negocios a nombre de terceros.
Alias Mison enfrenta cargos por delitos relacionados con narcotráfico, extorsión y otros crímenes, por los que podría recibir una condena de hasta 32 años de prisión en Colombia.
Las autoridades aseguran que su detención y entrega representa un avance en la lucha contra el crimen organizado transnacional y las redes que operan en la región.




