El martes, 7 de octubre, poco antes del mediodía, un edificio en obras en la zona de Ópera, en Madrid, se desplomó desde los forjados superiores. La construcción, levantada en 1965 y en proceso de convertirse en un hotel, cedió hacia el interior mientras la fachada se mantenía en pie.
Los equipos de rescate localizaron en la madrugada los cuerpos de cuatro personas atrapadas: tres obreros —Jorge, de Ecuador; Dambélé, de Malí; y Alfa, de Guinea— además de Laura, arquitecta de unos 30 años. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, destacó que los bomberos trabajaron incluso “retirando escombros manualmente” para agilizar la recuperación de los cuerpos.
En el operativo participaron 18 dotaciones de bomberos, 13 unidades del SAMUR, Policía Municipal, brigadas caninas y drones. El juzgado 43 de Madrid abrió una investigación para determinar las causas del derrumbe.
Migrantes, los más expuestos a riesgos laborales
En España, los trabajadores extranjeros enfrentan más accidentes laborales que los nacionales, especialmente en construcción. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, la siniestralidad alcanza el 12,7% entre migrantes frente al 10,3% de los españoles. El riesgo de sufrir lesiones graves o mortales aumenta en empleos temporales, precarios y de mayor peligrosidad.
En la Comunidad de Madrid, el 36% de la mano de obra en construcción es migrante. Este grupo suele ocupar los puestos más riesgosos y registra la mayor proporción de muertes en obra.




